LOS ANIMALES TAMBIÉN RECHAZAN LOS ALIMENTOS TRANSGÉNICOS


Los primeros cultivos de alimentos modificados geneticamente (OGM) se remontan al año 1996.  La ciencia oficial define a un OGM cómo aquél organismo que ha sido modificado geneticamente a través de la Biotecnología moderna con la finalidad de otorgarle alguna característica específica proveniente de otro organismo. Esto significa que un transgénico es un organismo cuyo material genético ha sido alterado de una forma que no sucede en la Naturaleza.

Desde entonces la polémica ha acompañado a este tipo de cultivos, muy rentables económicamente para las Compañías productoras y comercializadoras (Monsanto, etc....) pero que provocan serias dudas en cuanto a su impacto sobre la salud humana y animal.  

Desde mediados de los años 90 se han realizado un gran número de estudios respecto a la ética y al impacto de estos cultivos en la salud humana.  Muchos de estos estudios han sido financiados por las propias empresas de ingeniería genética, con el objetivo de impulsar este tipo de cultivos y de ocultar el verdadero impacto que puedan tener sobre la salud animal y humana.

Recientemente se ha publicado un estudio realizado por un empresario agrícola estadounidense, que consistía en dejar dos bolsas de maíz, una conteniendo maíz transgénico y otra con maíz sin modificar geneticamente, al alcance de varios ratones.  Los ratones rompieron ambas bolsas y comenzaron a comer de ellas. A los pocos instantes, los ratones dejaron de comer de la bolsa de maíz transgénico, dejándola casi intacta, y comieron completamente la bolsa de maíz sin modificar.

Este experimento viene a completar otros anteriores en los que se demostró que ardillas, alces, venados, ratas, búfalos y pollos evitan comer los alimentos modificados geneticamente.  


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