RESEÑA DE "SEXO Y MENTIRAS, LA VIDA SEXUAL EN MARRUECOS", DE LEILA SLIMANI


Lo primero que queremos decir antes de invitar a leer el libro de Leïla Slimani (2017) Sexo y mentiras: la vida sexual en Marruecos es que Marruecos no está tan lejos de España, es más, para lo bueno y hasta para lo malo, los ecos moros del pasado resuenan muchísimo aún en el presente de este Reino Francobourbónico. De esas historias sabía bastante un historiador como Josep Fontana que nos acaba de dejar un poco más solos con todos esos fantasmas del pasado que no paran de resurgir, para bien o para mal, en nuestras miserables existencias. Sea este un humilde homenaje a sus quehaceres como investigador de nuestras ruinas arqueológicas y, por supuesto, ideológicas.

Leyendo el pequeño libro de la escritora marroquí, Leïla Slimani, se nos vienen a la cabeza muchas cosas que decir. Es una obra que se lee muy bien. Está muy bien escrita. Está llena de sabrosas sugerencias. Quizás muchas de las personas que se dedican a campos como la historia, la sociología, la filosofía o la psicología tendrían que aprender de ella a la hora de poner una escritura sencilla y ágil en manos de sus lectores. Se le nota que desea escribir no para la eternidad, como penosamente escribiera Gramsci sus papeles carcelarios, sino para el presente en marcha. De tal manera que sus palabras no caigan en el basurero irreciclable de la historia sino en las inteligencias prácticas que puedan, quieran y deseen transformar nuestras sociedades con propuestas emancipatorias y liberadoras para tod@s y por el bien de tod@s.

La obrita Sexo y mentiras analiza las miserias sexuales de una sociedad tan miserable como la que rige despóticamente el régimen alauita marroquí. Y lo hace muy bien. La escritora Leïla Slimani tiene una buena pluma, le gusta escribir y se le nota. Compone un librito de fácil lectura y muy necesario para ver con claridad meridiana la cuestión miserable de la sexualidad en la actual sociedad marroquí. No le falta detalle. Sabe sacarle punta a noticias reales y muy presentes que nos suelen pasar desapercibidas a las inmensas mayorías silenciosas. Noticias que, por desgracia, hoy son altamente manipulables por fuertes y minoritarios grupos de presión social y mediática.

En el libro a veces se juega con un lenguaje llano, sencillo, comprensible de andar por casa. Cuando se habla de conservadores, de liberales, de modernos, o de izquierdas casi todo el mundo puede entender muy bien lo que se quiere decir. No se trata de ponerse exquisitos a la hora de definir de manera unívoca algunas de esas palabras. Quizás en muchos de nuestros nichos intelectuales se gasten demasiados esfuerzos en pulirlas al modo académico y no por eso después de tanto trabajo de los pulidores de mentes se consiga algo en claridad analítica y en incidencia práctica. Tal vez esos intentos sean tan vanos como banales. El caso es que Leïla Slimani sabe de lo que habla cuando escribe. Y domina a la perfección no sólo las obras que ha manejado y citado en la bibliografía que aparece en las páginas finales, sino que también domina a la perfección el arte de hacer entrevistas. Y a las personas que ha sabido utilizar para escribir una obra sencilla, bella y amena.

La obra pretende informarnos acerca de las penalidades actuales que sufren muchas personas en lo referente a su vida sexual en el reino de Marruecos. Para nosotros no es sólo eso. Nos ha ayudado a entender muchas de las miserias que aún seguimos sufriendo en España sobre la misma cuestión. Las vivencias que nos comunica Leïla no están ajenas ni de nuestro pasado ni de nuestro presente. A veces se nos quiere hacer creer que en España se vive la sexualidad con plena libertad y a las mil maravillas. Y habría que empezar a romper ya de una vez por todas tanto velo de ignorancia que se nos coloca para que no veamos de frente nuestra mísera realidad. A veces los medios de comunicación funcionan más como aparatos ideológicos de manipulación que de otra cosa. Y nos hacen creer que vivimos en una especie de reino de Jauja donde ya nada hay que cambiar porque todo funciona a las mil maravillas. Y de eso nada, ¡monada!

Las mentiras a las que se refiere Leïla en su libro se refieren a la doble moral (¡y en el reino Franco-borbónico en eso vamos más que sobraos!), a la hipocresía (¿no podría ser esa una seña de esa identidad, que tanto se busca para diferenciarnos, de la eurohispanidad actualmente asfixiante?) o a las meras argucias para hacernos tragar carros y carretas en silencio. Hay varias páginas en el libro que se podrían poner como ejemplares para realizar una crítica de la falsa progresía ilustrada. Necesitamos otra Ilustración ética que sea muy distinta a la repugnante, colonialista y esclavista Ilustración dieciochesca. Y para ello el librito de Leïla nos aporta muchas pistas. Y nos regala un buen rato para aprender de nuestras miserias reales en el reino de Marruecos. Donde se nos representan muchos de nuestros ecos moros: tanto de nuestro pasado como de nuestro presente. Si queremos aprender a vivir mejor por el bien de tod@s necesitamos sacarle el jugo que nos imprime Leïla Slimani en su sabrosa obra. No dejen de leerla con los ojos puestos en nuestro presente en marcha. No sólo aprenderán cosas de nuestros más que hermanos marroquíes sino de nosotros mismos en nuestras miserables prácticas sexuales y amatorias.

Si Kant en su pequeño opúsculo sobre la Ilustración nos interpelaba a ¡obedeced! los mandamientos de los déspotas de su tiempo, Leïla Slimani va mucho ¡Marx Alá!  Y nos invita a actuar en base a una ética de la liberación que nos haga partícipes de toda nuestra riqueza sexual, material y hasta espiritual sin tener miedo a la anarquía en el sentido más genuino del término.


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