NEOLIBERALISMO Y DESIGUALDAD, LA JUSTIFICACIÓN IDEOLÓGICA


Una de las consecuencias del neoliberalismo ha sido la agudización de la desigualdad alrededor del mundo. El derroche insultante y la más absoluta miseria son dos caras del actual sistema neoliberal. La victoria de clase que significó la imposición del neoliberalismo ha venido de la mano de una reforma ideológica de grandes proporciones en consonancia con la reestructuración neoliberal. En el caso de la desigualdad hay en la ideología neoliberal una justificación y una defensa de ella, que se expande como un nuevo sentido común. La justificación ideológica neoliberal de la desigualdad, es una trampa, un engaño, para mantener la dominación actual. 

Hoy la pobreza y riqueza se presenta como un asunto individual. Uno triunfa o fracasa por malas decisiones, por no hacer lo suficiente, por la falta de coraje e inteligencia. Un intento por responsabilizar a los pobres de su propia situación, ocultando que el modelo es en sí mismo una fábrica de pobreza. La injusticia se disfraza con discursos que la niegan, haciendo de la desigualdad un problema individual, y no social.

La centralidad que el neoliberalismo le adjudica a la responsabilidad individual, al capital humano, a la competencia, es acorde a su proyecto de destrucción de antiguas solidaridades, para avanzar en la mercantilización de todo ámbito de la vida. Pero es falso que con esfuerzo uno pueda ser dueño de su propia empresa, es una gran mentira que los pobres no hicieron lo suficiente, la meritocracia neoliberal es un cuento, una gran ficción.

El éxito social está determinado por múltiples factores, la familia, las condiciones de educación y de salud, la nutrición, la escolaridad de los padres, las condiciones del hogar, la pertenecía a un pueblo indígena, entre otras variables. El lugar en la escala social está fuertemente determinado por el origen, la herencia y la riqueza familiar. La movilidad social, se vuelve cada vez más difícil y la liga con el esfuerzo no es determinante, como señala Thomas Piketty.

La injusticia de la pobreza se les adjudica a los pobres, señalándolos como flojos, tontos e irresponsables. Un insulto y una gran mentira, la clase trabajadora es la generadora de la riqueza, es ese Atlas que sostiene al mundo. El neoliberalismo necesita de los pobres como necesita del trabajo, la pobreza existe por la misma estructura de la sociedad. La desigualdad y la pobreza es la cara natural de un sistema que explota y tiene como vía de reproducción el despojo. El sacrificio, el esfuerzo y la responsabilidad, virtudes sin duda, chocan ante una realidad y un sistema elitista y desigual.

La desigualdad que existe por la explotación, se justifica ideológicamente por medio del mito del individuo todo poderoso, de la responsabilidad individual y de la sociedad libre y justa. En la batalla de las ideas, desenmascarar los discursos que sustenta la desigualdad es un aspecto central en la construcción de alternativas.

Un texto de Aldo Fabián Hernández Solís en  Black Magazine

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