viernes, 18 de agosto de 2017

LA DESAPARICIÓN DE LAS ABEJAS EN MADAGASCAR


En medio de la densa selva tropical, a 20 kilómetros al sur de Tamatave, el principal puerto de Madagascar, se abre un vasto espacio de lagos y tierras de color rojo. Es la mina Ambatovy, una operación masiva para extraer níquel y cobalto, un proyecto iniciado en 2007 por la compañía de minas canadiense Dynatec con financiación de instituciones de desarrollo internacionales. El BEI aportó el 8% del dinero, un préstamo de 305 millones de euros.

Antes de que la explotación comenzara de verdad en 2012, se habían empleado insecticidas para proteger a los trabajadores de construcción de la malaria. Pero la gente que vive cerca de la mina notaba que algo iba mal. Desaparecieron las abejas y la falta de polinización llevó a una destrucción de las cosechas. “Tenía 330 colmenas, pero desde 2007, todas las abejas murieron a los tres meses”, cuenta Jean-Louis Bérard, un arquitecto francés jubilado que posee 300 hectáreas de tierra. Calcula que se perdieron 40 toneladas de miel, 1.000 toneladas de arroz, 30.000 toneladas de lichis, 10.000 toneladas de cocos y 1.000 toneladas de café cada año. La mina afectó a un área de 2.500 hectáreas y varios hogares fueron desplazados.

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