viernes, 10 de marzo de 2017

LA GOLONDRINA AVANZA 30 DÍAS SU MIGRACIÓN A CAUSA DEL CAMBIO CLIMÁTICO


El cambio climático está alterando el comportamiento de miles de especies en todo el planeta. En algunos casos, la adaptación a las nuevas condiciones de temperaturas y precipitaciones se manifiesta con distorsiones en las migraciones. En un caso emblemático en nuestro país, y según recuerda esta semana SEO/BirdLife, “la golondrina común cada vez llega más temprano en primavera a la península Ibérica”.

Esta destacada organización conservacionista recuerda que, “según algunos estudios [ver cita en la parte inferior], las golondrinas llegan actualmente a nuestro país “alrededor de un mes antes que a mediados del siglo pasado”.

Los conocimientos científicos sobre la migración de las golondrinas y otras especies de aves han mejorado durante los últimos años gracias a la acumulación de miles de datos de llegada anuales durante con ayuda de programas como el Aves y Clima de SEO/BirdLife, realizado en colaboración con la Agencia Estatal de Meteorología. Esta iniciativa de ciencia ciudadana cumple ahora un decenio de su lanzamiento, según destaca SEO/BirdLife.

Uno de los elementos principales de Aves y Clima consiste en anotar las primeras fechas en la que se producen diferentes fenómenos fenológicos como la migración de las aves, la floración de los almendros y el inicio de la reproducción o aparición de los primeros insectos. “Esta labor solo es posible con la colaboración ciudadana por todos los rincones del país. No en vano, desde su inicio, han participado más de un millar de voluntarios que han aportado más de 100.000 registros”, destaca SEO/BirdLife.

Adaptarse al cambio

Las condiciones climáticas son factores fundamentales que determinan la llegada y partida de las aves
 
“La aparición de la primera golondrina en nuestro pueblo o ciudad, la fecha de regreso de la cigüeña a su nido, la observación de los primeros vencejos adornando los cielos urbanos o las primeras escuchas del canto del ruiseñor en sotos y riberas, son algunos de los registros que se realizan en estas fechas. Pero su importancia radica en el paso del tiempo, que es como puede valorarse la variación de los patrones migratorios de algunas especies o conocer si el cambio climático les afecta”, explica Blas Molina, del área del Seguimiento de SEO/BirdLife.

Las condiciones climáticas son factores fundamentales que determinan la llegada y partida de las aves, el retraso o adelanto de la floración o la actividad o retraso en el bullir de los insectos. En relación con el flujo migratorio, un factor importante son las condiciones meteorológicas reinantes en las áreas clave de paso de las aves, como el estrecho de Gibraltar.

A finales de febrero de este año ya se ha registrado la floración de los almendros en el sur y de manera casi generalizada en el centro peninsular; comienza la llegada de las primeras aves migratorias como la golondrina común, el avión común, el críalo europeo o el milano negro, entre muchas otras, que comienzan su expansión poco a poco desde el sur ibérico hasta el norte. Otras, en cambio, comienzan a dejar nuestro territorio rumbo a latitudes más norteñas, caso de la grulla común o el ánsar común.

Mientras, en las zonas urbanas algunas especies ya comienzan con su actividad reproductora, iniciando la construcción del nido, como la paloma bravía, la paloma torcaz, el mirlo común o la urraca. Y es inconfundible el trino de cortejo del mirlo común al amanecer y atardecer. “Hay que destacar, que la fenología de las especies urbanas suele ser algo más adelantada que la de la misma especie en plena naturaleza, sobre todo porque las ciudades funcionan como islas de calor”, explica Blas Molina.

SEO/BirdLife invita a los aficionados a participar activamente en la recogida de datos con ayuda de la aplicación para dispositivos móviles disponible en la web del programa www.avesyclima.orgJEC
Más información: Programa ‘Aves y Clima’

Artículo científico de referencia:

Climate change and bird phenology: A long-term study in the Iberian Peninsula. Global Change Biology 12:1993-2004 · September 2006 DOI: 10.1111/j.1365-2486.2006.01178.x

Fuente del texto: La Vanguardia.

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