viernes, 17 de febrero de 2017

RESEÑA DEL LIBRO "KEYNES, PENSAR EN LA ECONOMÍA MUNDIAL HOY"


Hablando con precisión, más que una detallada reseña esta nota aspira a ser una recomendación. Lean este libro, vale la pena. No presenta dificultades insuperables para los que no somos economistas. Y enseña, desde luego que enseña. Aunque, por supuesto, pongamos tener posiciones económicas distintas o incluso muy alejadas. Pero no es este el punto.

En la contraportada del libro podemos leer una reflexión de Thomas Piketty: "Escrito con un estilo accesible y ameno", tiene toda la razón el economista francés, este ensayo "sitúa la historia del pensamiento de Keynes dentro del marco más amplio de la historia del pensamiento económico y la historia de las crisis macroeconómicas desde el período de entreguerras hasta el presente". De acuerdo. Pero seguramente acierta más en la diana l siguiente reflexión de Simon Wren-Lewis: "Este libro muestra lo vivo del pensamiento keyneseano y explora lo similar de los problemas actuales con respecto a aquellos que se experimentaron en el período de entreguerras". Ese es el nudo, el asunto central. Certeramente escrito para estudiantes, añade Wren-Lewis, "es, sin embargo, a su vez, la fascinante exploración de una revolución en el pensamiento económico".


Keynes. Pensar en la economía mundial hoy (el título original es: Keynes. Useful Economics for the World Economy) se abre con la conocida y sabrosa reflexión de Keynes sobre nuestra muerte, el largo plazo y la pertinente y aguda crítica de los economistas acomodados en lo más fácil, y se estructura en un prefacio, diez breves y sustantivos capítulos (escritos muy al estilo inglés) y un glosario. Algunos títulos de los apartados: 1. La economía antes de Keynes (I): Hume. 3. Keynes y el comité McMillan. 5. La teoría general. 7. La trampa de la liquidez. 9. La era keyneseana: crisis y reacciones. 10. Una paradoja internacional de ahorro.

¿Qué ofrece, pues, este ensayo? En palabras de los autores: "El presente libro ofrece un estudio de la economía keyneseana que permitirá a sus lectores hacer uso de sus herramientas a la hora de enfrentar los actuales debates políticos". La exposición, prosiguen, "toma como hilo una narración de la vida de Keynes, situando así sus aportaciones en un marco espacial y temporal" (en mi opinión de unas de sus grandes virtudes); describe a su vez "el pensamiento económico antes de Keynes", no me manera exhaustiva por supuesto, "lo que permite entender las dificultades que éste se encontró para escapar de las ideas convencionales". La revolución económica, el cambio de paradigma al que se ha hecho referencia. Se parte del análisis keynesiano de una economía cerrada "y ampliamos el análisis de la economía internacional". No usaremos, señalan y no usan de hecho, más que "gráficos y modelos simples, que interpretaremos mediante breves narraciones enmarcadas en el siglo XX y principios el siglo XXI" (Dicho entre paréntesis: la noción de modelo que usan los autores: no se trata de encontrar o señalar sistemas que sean modelos que verifiquen determinadas teorías, sino más bien de conjeturas, de hipótesis, de teorías simplificadas que intentan captar la realidad en algunas de sus aristas más centrales). Como señalan los propios autores: si se es capaz de concebir la representación de la oferta y la demanda, como se ilustra en una de las primeras figuras del libro, "se tiene suficiente conocimiento como para entender la esencia de la conomía keyneseana".

¿Qué no encontraremos en este libro? No encontramos "una descripción detallada o un desarrollo pormenorizado de las teorías de Keynes, sino que han de verlo como una introducción al pensamiento keyneseano y a su aplicación a cuestiones de política global". Insisten: este libro no es una introducción a la economía keyneseana. "No es posible describir completamente los complejos modos de operar de la economá mundial y las distintas economías nacionales en un libro tan pequeño". Por supuesto también: si alguien desea una discusión sobre la teoría del valor-trabajo, sobre la caída tendencial de la tasa ganancia o sobre las reflexiones de Nicholas Georgescu-Roegen sobre la bioeconomía, este no es su libro. Estamos en otras coordenadas.

Por lo demás, no hay una posición muy de izquierdas en la concepción defendida de los autores. Si fuera así no hubieran escrito por ejemplo: "Austeridad: término usado actualmente para hablar de la contradicción fiscal, es decir, de una política de contradicción fiscal, como los rectores de gasto gubernamentales". 

La traducción es excelente: documentada, clara y cuidada.

El glosario, páginas 179-188, ayuda lo suyo. Una excelente idea si bien, en algunos casos, se hubiera podido hacer una mayor esfuerzo analítico. Un ejemplo: "definición de bonos: registros de los préstamos de los compradores de bonos a emisiones. En este libro sólo se tienen en cuenta los bonos estatales, simplicando así la gran variedad de bonos existente".

Faltaría, en mi opinión, un índice analítico y nominal.

Con las siguientes palabras finalizan los autores su reflexión: "Esperamos que las ideas keyneseanas sobre historia económica permitan a los gestores políticos resolver las actuales tensiones internacionales con más facilidad que sus antecesores del periodo de entreguerras". 

Los autores, más que probablemente, saben que no es así y que no va a ser así. Pero se entiende bien, entendemos muy bien que lo señalen. Lo dicen explícitamente: "Creemos que este mundo sería mejor si hubiera mas gente que entendiera e hiciera uso de la economía keyneseana".

Un texto de Salvador López Arnal en El Viejo Topo

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