martes, 7 de febrero de 2017

¿QUÉ ES EL SÍNDROME DE MORGELLON?


El nombre proviene de 1690, cuando Sir Thomas Brown escribió sobre una enfermedad que aquejaba a los niños y que se caracterizaba por un crecimiento de pelo abundante en la espalda. Mary Leitao, una investigadora precoz, envío muestras de extrusiones fibrosas de tejido corporal a un laboratorio universitario para que las analizaran. Las fibras causaron sensación, ya que no conseguían identificarlas (en la página titulada “‘Intimo y personal” hay más información). La mujer de cuyo cuerpo procedían las fibras continuó investigando lo que estaba saliendo de su piel, y averiguó que el material era variado y filamentoso y que se podía comprobar que estaba fabricado por el hombre. No era fúngico, sino tubular (de naturaleza plástica) y compuesto de minúsculas partes que parecían saber cómo juntarse unas con otras. ¿Qué era aquello?
El siguiente párrafo pertenece al artículo La enfermedad de Morgellon, publicado en abril de 2007 en el portal de Jeff Rense (www.rense.com): “Una invasión de los tejidos humanos a través de una nanotecnología transmisible que adopta la forma de nanotubos, nanocables, nanomatrices con sensores y otras configuraciones, todas ellas autoensamblables y autorreproducibles, algunas de las cuales contienen ADN y ARN modificados genéticamente y empalmados. Estas nanomáquinas se desarrollan bien en medios alcalinos y obtienen energía a partir de la energía bioeléctrica del organismo y de otras fuentes no identificadas. Existen indicios de que estas minúsculas máquinas poseen sus propias baterías internas. También es posible que sean capaces de recibir señales e información específicas por medio de microondas, campos electromagnéticos y ondas de frecuencia extremadamente baja sintonizadas. No se sabe cuál es su objetivo.
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Los síntomas van desde las lesiones cutáneas de las que surgen fibras simples o de colores, lesiones en las que no se forman costras con normalidad, que cicatrizan muy lentamente y que nunca sufren infecciones bacterianas, hasta la niebla mental, el cansancio, la depresión, etc. También se ha comprobado que las nanomáquinas de Morgellon se hallan comúnmente en todos los fluidos y orificios corporales, a menudo incluso en los folículos capilares, y se supone que de manera rutinaria alcanzan una penetración total y sistémica del cuerpo. Casi todos los aquejados informan de que las nanomáquinas de Morgellon parecen tener algún tipo de inteligencia grupal o de colmena. El contagio parece ser posible cuando las fibras se desprenden de las personas infectadas y también a través de todos los vectores bacterianos o virales normales.
Se ha demostrado que algunas fibras resisten temperaturas de más de 1400 grados Fahrenheit; la esterilización ordinaria del material y de los instrumentos médicos y dentales reutilizables no es eficaz contra las nanomáquinas de Morgellon. También hay claros indicios de que las fibras procedentes de los aerosoles que componen los chemtrails y las fibras de Morgellon están relacionadas, aunque las pruebas de que la transmisión se realice por fumigación aérea siguen siendo anecdóticas.”
Hoy sabemos algo más. Las principales cadenas de televisión ya han emitido emisiones especiales sobre la “enfermedad de Morgellon”, que, según algunos investigadores, no es una enfermedad sino un síndrome. Según el diccionario, un síndrome es un grupo de señales y síntomas que se dan conjuntamente y que caracterizan una anomalía particular. Los médicos que son entrevistados por las cadenas de televisión afirman que los pacientes afectados por el síndrome de Morgellon sufren de trastornos psicosomáticos que incluyen erupciones cutáneas comunes con pelusas de la ropa pegadas a las llagas. ¿Pelusas que se pueden limpiar? Una mujer que descubrió en su piel manchas grandes y rojas de las que rezumaba líquido declaró lo siguiente: “Las manchas presentan unos pelos largos que salen de ellas. Yo las corto, pero mi dermatólogo dice que no sabe lo que son, y usa unas pinzas grandes para tratar de retirarlas. Siento como un hormigueo por todo el cuerpo, bajo la piel. Y siento que está vivo, como si me hablara.”
Un informe médico de julio de 2009, titulado “Esclarecimiento a través de una serie de casos de una enfermedad no definida: la enfermedad de Morgellon”, escrito por siete autores (incluida Mary Leitao, mencionada más arriba), afirma que “la utilización de la tecnología más reciente y de un mínimo de datos físicos obtenidos con un nivel de calidad constante confirma que el síndrome de Morgellon se manifiesta como un fenómeno cutáneo, un estado de inmunodeficiencia y un proceso inflamatorio crónico“. El informe propone que “el término Morgellon se tenga en cuenta para sustituir a cualquier otro término que sugiera que el delirio es la causa principal de este fenómeno”.
En otras palabras: la enfermedad es real, no imaginaria, y “el mecanismo descubierto indica firmemente un proceso infeccioso crónico”. El resumen del informe llega a la conclusión de que “aún queda mucho trabajo por hacer en lo referente a la recopilación de datos de estos pacientes para crear una definición de caso de la enfermedad de Morgellon que sea creíble”. Mientras que la enfermedad es por supuesto crónica, no es forzosamente contagiosa, pues las personas que rodean a los pacientes que presentan lesiones del tipo de Morgellon no “agarran la enfermedad” (aunque cabe señalar que esta puede afectar a familias enteras). La expresión “aún queda mucho trabajo por hacer” puede ser el eufemismo del año, pero el informe al menos confirma que “Morgellon” no solo existe en las mentes de sus víctimas.
Fuente del texto: Blog Resistenciafrentealaviolencia

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