viernes, 27 de enero de 2017

ISRAEL Y LA GUERRA SUCIA EN GUATEMALA


El año pasado fue un año atareado para el sistema de justicia criminal de Guatemala. Enero del año 2016 vio las detenciones de 18 exmilitares por su supuesta participación en la guerra sucia de la década de 1980. En febrero del año pasado, dos exsoldados fueron condenados en un caso de esclavitud sexual en tiempos de guerra sin precedentes de la misma época. 

Tales procedimientos legales preceden a posteriores aperturas en el sistema judicial a partir del enjuiciamiento y condena del exjefe del Estado el general Efraín Ríos Montt por genocidio y crímenes contra la humanidad en 2013. Aunque la Corte Constitucional de Guatemala anuló el juicio muy rápidamente (por fin retomado en marzo después de paradas y arranques espasmódicos y actualmente estancado de nuevo), allí se fijó un precedente a nivel mundial para hacer que los líderes nacionales rindan cuentas en el país en el que perpetraron sus crímenes. 

Y en noviembre un juez de Guatemala permitió la actuación en un caso separado contra Ríos Montt. El caso se refiere a la masacre de 1982 en el pueblo de Dos Erres. 

Ríos Montt fue presidente desde 1982 hasta 1983, un período marcado por una intensa violencia del Estado contra los pueblos indígenas mayas. La violencia incluyó la destrucción de pueblos enteros, lo que resultó en un desplazamiento masivo. 

Los mayas fueron atacados en varias ocasiones durante el periodo de represión que duró desde 1954 -cuando los EE.UU. diseñaron un golpe militar- hasta 1996. Más de 200.000 personas fueron asesinadas en Guatemala durante ese período, el 83 % de ellas eran mayas. 

Los crímenes cometidos por el Estado de Guatemala se llevaron a cabo con ayuda extranjera, particularmente de los Estados Unidos. Una parte clave de estos crímenes ha eludido hasta ahora cualquier mención en los tribunales: Israel. 

Sustituto de EE.UU

Desde la década de 1980 hasta la actualidad el amplio papel militar de Israel en Guatemala sigue siendo un secreto a voces que está bien documentado, pero recibe escasa crítica. 

Discutiendo el golpe militar que lo instaló como presidente en 1982, Ríos Montt contó a un reportero de ABC News que la toma de poder en su régimen había sido tan fluida "porque muchos de nuestros soldados fueron entrenados por los israelíes". En Israel la prensa informó de que 300 asesores israelíes estaban en el entrenamiento, sobre el terreno, de los soldados de Ríos Montt. 

Un asesor de Israel en Guatemala en ese momento, el teniente coronel Amatzia Shuali, dijo: "No me importa lo que los gentiles hacen con las armas. Lo principal es que los judíos se benefician", como se relata en Dangerous Liaison, de Andrew y Leslie Cockburn. 

Unos años antes, cuando las restricciones del Congreso bajo la administración Carter limitaron la ayuda militar a Guatemala debido a las violaciones de derechos humanos, los líderes de la tecnología económica y militar israelíes vieron una oportunidad de oro para entrar en el mercado. 

Yaakov Meridor, más tarde ministro de Economía de Israel, señaló en la década de 1980 que Israel deseaba sustituir a los EE.UU. en los países donde se había decidido no vender armas abiertamente. Meridor dijo: "Vamos a decir a los estadounidenses, no compitan con nosotros en Taiwán; no compitan con nosotros en Sudáfrica; no compitan con nosotros en el Caribe o en otros lugares donde ustedes no pueden vender directamente armas. Déjennos a nosotros hacerlo… Israel será su intermediario". 

El programa de la CBS, Evening News, con Dan Rather, ha intentado explicar el origen de la experiencia global de Israel señalando que en 1983 el armamento y métodos avanzados que Israel vendía en Guatemala habían sido correctamente "probados y comprobados en Cisjordania y Gaza, diseñado simplemente para combatir a la guerrilla". 

La venta de sus armas dependía no sólo de su uso en la ocupada Cisjordania y Gaza, sino también en toda la región. El periodista George Black informó de que los círculos militares guatemaltecos admiraban el desempeño del ejército israelí durante la invasión de 1982 en Líbano. Según Black, la admiración en el extranjero era tan descarada que los derechistas en Guatemala "hablaron abiertamente de la 'palestinización’ de los indios mayas rebeldes de la nación". 

La cooperación militar entre Israel y Guatemala se remonta a la década de 1960. En el momento del Gobierno de Ríos Montt, Israel se había convertido en el principal proveedor de armas de Guatemala. También proveía entrenamiento militar, la tecnología de vigilancia y otro tipo de asistencia vital en la guerra del Estado contra izquierdistas urbanos e indígenas rurales mayas. 

A su vez, muchos guatemaltecos sufrieron los resultados de esta relación especial y han conectado a Israel con su tragedia nacional. 

Hombre de principios 

Una de las masacres más inquietantes cometidas durante este período fue la destrucción del pueblo llamado Dos Erres, del distrito de El Petén. Los soldados de Ríos Montt entrenados por Israel quemaron Dos Erres completamente. En primer lugar, sin embargo, sus habitantes fueron fusilados. Los que sobrevivieron el ataque inicial en el pueblo tenían el cráneo aplastado con mazos. Los cadáveres de los muertos se llenaron el pozo del pueblo. 

Durante una exhumación ordenada por la Corte del Pueblo, los investigadores que trabajaban para la Comisión de la Verdad de la ONU en el año 1999 citaron lo siguiente en su informe forense: "Toda la evidencia balística recuperada corresponde a fragmentos de bala de armas de fuego y las vainas a fusiles Galil, fabricados en Israel." 

A continuación, el presidente estadounidense Ronald Reagan -cuya administración más tarde estuvo implicada en el escándalo "Irán-Contra" por pasar armas a Irán a través de Israel, en parte para financiar una fuerza paramilitar con el objetivo de derribar el gobierno marxista de Nicaragua- visitó a Ríos Montt pocos días antes de la matanza. 

Reagan alabó a Ríos Montt como "un hombre de gran integridad personal" que "quiere mejorar la calidad de vida de todos los guatemaltecos y promover la justicia social". Reagan también aseguró al presidente de Guatemala que "Estados Unidos está comprometido a apoyar sus esfuerzos para restaurar la democracia y abordar las causas profundas de esta insurgencia violenta". Se informó de que en un momento de la conversación Reagan abrazó a Ríos Montt y le dijo al presidente de Guatemala que estaba recibiendo "una acusación falsa" sobre los derechos humanos. 

Sin embargo, en noviembre de 2016, la jueza Claudette Domínguez aceptó la solicitud del fiscal general de Guatemala para enjuiciar a Ríos Montt como autor intelectual de la masacre de Dos Erres, presionándolo con los cargos de homicidio agravado, crímenes contra la humanidad y genocidio. 

Entre los 18 detenidos ese año estaba Benedicto Lucas García, exjefe de personal del ejército bajo la presidencia militar de su hermano Romeo Lucas García. Benedicto, que era visto por algunos de sus soldados como un innovador de técnicas de tortura para su uso en los niños, describió "al soldado israelí [como] un modelo y un ejemplo para nosotros". 

En 1981 Benedicto encabezó la ceremonia de inauguración de una escuela de electrónica diseñada y financiada por Israel en Guatemala. Su objetivo era formar a los militares guatemaltecos en el uso de las llamadas tecnologías de contrainsurgencia. Benedicto alabó el establecimiento de la escuela como un "paso positivo" en el avance del régimen guatemalteco hacia la eficacia militar de categoría mundial "gracias a los consejos y la transferencia de tecnología electrónica [de Israel]". 

Solamente en su año inaugural la escuela permitió a la policía secreta del régimen, conocida como el G-2, el asalto a unas 30 casas de seguridad de la Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA). 

El G-2 coordinó el asesinato, "desaparición" y tortura de opositores al Gobierno de Guatemala.
Mientras que los gobiernos de Guatemala cambiaron con frecuencia de manos -tanto por golpes de Estado como por elecciones- durante la década de 1980 Israel era la principal fuente de armas y asesoramiento militar de Guatemala. 

Beligerancia en la frontera 

El complejo militar y de seguridad israelí proyecta una larga sombra intercontinental sobre guatemaltecos y aún sigue huyendo de las consecuencias de la guerra sucia. 

En algunas zonas de la frontera USA-México, como en Texas , el número de inmigrantes provenientes hoy de América Central (pero sólo de los países azuzados por la intervención de Estados Unidos como Guatemala, El Salvador, Honduras- ha comenzado a superar el número que viene de México. 

De acuerdo con la información proporcionada a este autor por la oficina del Pima County Medical Examiner en Arizona, muchos guatemaltecos que han muerto al cruzar esta zona fronteriza del desierto eran originarios de una de las áreas indígenas mayas más afectadas por el genocidio de la década de 1980: El Quiché, Huehuetenango, Chimaltenango. 

El sur de Arizona también ha visto un aumento en la emigración indocumentada guatemalteca. Empresas e instituciones de los Estados Unidos han estado colaborando con compañías de seguridad israelíes en la zona fronteriza para armar la zona fronteriza del sur de Arizona. 

La firma de armas israelí Elbit ganó un importante contrato con el Gobierno para proporcionar 52 torres de vigilancia en las zonas fronterizas del desierto en el sur de Arizona, empezando por el programa piloto de siete torres actualmente colocadas entre las colinas y valles que rodean Nogales, una ciudad fronteriza dividida por el muro. 

Más torres están programadas para rodear la Nación Tohono O'odham, la segunda mayor reserva de nativos americanos en los EE.UU. Mientras tanto el número de las fuerzas federales que ocupan posiciones permanentes en las tierras de Tohono O'odham es el más grande en la historia de Estados Unidos. 

Alan Bersin, un alto funcionario del Departamento de Seguridad Nacional de los EE.UU., describió en 2012 la frontera de Guatemala con Chiapas, México, como "ahora nuestra frontera sur". Esa "frontera sur" fue fuertemente militarizada durante la presidencia de ocho años de Barack Obama.
Podemos esperar con seguridad que la militarización durante la presidencia de Donald Trump continúe. La retórica antiinmigración de Trump durante la campaña electoral sugiere que es probable que se intensifique. 

Durante la guerra sucia decenas de miles de guatemaltecos huyeron a través de esa frontera en el sur de México. Hoy en día Israel ayuda a las autoridades de México en Chiapas con las actividades de "contrainsurgencia" focalizadas en gran parte de la comunidad indígena maya. 

Aunque los medios de comunicación que informan sobre la conexión de Guatemala con Israel se han evaporado, los esfuerzos emprendedores de Israel en el país nunca han disminuido. Hoy en día la presencia de Israel en Guatemala es especialmente pronunciada en la industria de la seguridad privada, que proliferó en los años posteriores al llamado proceso de paz en Guatemala, a mediados de la década de 1990. 

Ohad Steinhart, un israelí, se trasladó a Guatemala en este momento oportuno, trabajando inicialmente como un instructor de armas. Aproximadamente dos años después de su traslado a Guatemala en 1994, fundó su propia empresa de seguridad, Decisión Ejecutiva

La modesta empresa de 300 empleados de Steinhart es pequeña en comparación con el colosal Grupo Golan, la más grande y antigua corporación de seguridad privada de Israel en Guatemala. 

Fundado por exoficiales de las fuerzas especiales de Israel, el Grupo Golan también entrenó a agentes del Departamento de Seguridad Nacional de inmigración a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México. El Grupo Golan ha empleado a miles de agentes en Guatemala, algunos de los cuales han estado implicados en la represión de las protestas por los derechos ambientales y por el derecho a la tierra contra las operaciones de minería de las empresas canadienses. La compañía fue nombrada en una demanda en el año 2014 por seis agricultores guatemaltecos y un estudiante que fueron asesinados todos a corta distancia por agentes de seguridad durante una protesta el año anterior. 

Guatemala continúa utilizando formadores y asesores militares israelíes, al igual que en la década de 1980, que en los últimos años, están ayudando a la actual "remilitarización" de Guatemala. El periodista Dawn Paley informó de que los entrenadores militares de Israel han sido vistos una vez más en una base militar activa en Coban, que es el sitio de las fosas comunes de la década de 1980. Restos de varios cientos de personas han quedado ahora descubiertos allí. 

Las fosas comunes en Coban sirven de base legal para la detención de enero de 14 exmilitares. En junio pasado un juez de Guatemala dictaminó que las pruebas son suficientes para que sean juzgados ocho de los detenidos. Están previstas futuras detenciones y arrestos. 

Los académicos Milton H. Jamail y Margo Gutiérrez documentaron el comercio de armas israelíes en Centroamérica, especialmente en Guatemala, en su libro de 1986 It’s No Secret: Israel’s Military Involvement in Latin America. Redactaron el título de esa manera debido a que la mayor parte de la información del libro llegó a partir de fuentes de medios de comunicación convencionales. 

Por ahora el papel bien documentado de Israel en las guerras sucias de Guatemala pasa en gran medida sin comentarios. Pero los guatemaltecos saben mejor que nadie que el largo camino hacia la rendición de cuentas comienza con el reconocimiento de los hechos. 

Sin embargo no está claro cuánto tiempo pasará antes de que oigamos de los funcionarios israelíes llamados a Guatemala para ser juzgados por el papel sombrío que jugaron en las horas más oscuras del país. 

Un texto de Gabriel Schivone, quien está escribiendo un libro sobre la política de Estados Unidos hacia Guatemala.

Fuente del texto: Rebelión.

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

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