miércoles, 7 de septiembre de 2016

EL PODER SÍ QUE PUEDE


La esencia del Poder (y me refiero a toda forma de poder, política, financiera o militar) es el control de las masas, las muchedumbres informes, las multitudes de borregazos que siempre parecen a punto de romper las vallas de sus rediles... No ya sólo para evitar la democrática tiranía de la mayoría, sino para abortar la anarquía. Pues la anarquía es la bestia negra del Poder, por definición de poder, de bestia y de negra. La anarquía no es otra cosa que la libre e imparable voluntad de vivir cada uno su vida sin cortapisas, ni leyes, ni embudos, regidos por la razón y el instinto natural del hombre, pues los instintos del hombre son los que le garantizan diversión y dan sentido a su vida.

La voluntad del Poder no es solamente que todos obedezcamos lo que él quiere, sino que no hagamos lo que nos dé la gana a cada uno de nosotros. La evidencia de lo que digo es la cantidad de comportamientos prohibidos por la Ley que son inocuos para la sociedad, como el consumo de drogas o el libre ejercicio de la sexualidad. La evidencia se ve en la existencia de las religiones, que invaden la conciencia humana y en la de los partidos políticos, que sintetizan ideologías y separan la masa informe en rebaños controlables con mando a distancia.

He oído muchas idioteces sobre los bancos. Para que quede claro: Los bancos existen para endeudar a todo cristo y anular su voluntad. Y ha sido así desde siempre, desde que financiaban las campañas guerreras de los reyes europeos. Son entidades que, lo mismo que la Iglesia viste con faldas a los curas, imitan malamente el comportamiento de la mujer: Al principio te dan crédito ilimitado y luego te cosen a intereses. Pero la mujer lo hace por instinto de supervivencia de sus crías y, con ello, de la humanidad, mientras que los bancos lo perpetran para acabar con todos los instintos del hombre.


PP y PSOE existen para empujar a las masas a ser de derechas o de izquierdas. Eso sí, sin que difieran ni un ápice sus políticas en cuanto alcanzan el poder. Como últimamente se les ha visto mucho el culo, como cuando pactaron la modificación del artículo 135 de la Constitución en menos que escupe un músico, por si acaso, se han sacado de la manga un centro político que tiene de centro lo que yo de casto. Pero como, aún con todo, hay demasiados millones de borregos balando desafinados, y la conflictividad social de un periclitado zapaterismo amenazaba con volverse incontrolable, el Poder organizó el 15M. Sí, sí, aunque os joda... Se concertó una pequeña manifestación en el kilómetro cero de la red de carreteras del Estado español y los medios sionistas bendijeron el acontecimiento con su máxima atención para que miles y miles de personas acudieran a Sol a salir en la tele, todos lo más guapos posible. "¡Democracia real ya!" y "¡No nos representan!", gritaban algunos, ganándose al coro con sus eslóganes de pacotilla. Pero teniendo mucho cuidado de alejar del rebaño la idea de que la democracia no existe, ni real ni holográfica, y que la política no está para representar a la gente, sino para controlarla. 

Podemos nació porque la masa informe (o transversal, dicen los políticos) de Sol eran votantes de varios partidos, borreguitos triscando escapados de diversos rebaños). Lo primero que hace el Poder ante tales situaciones es uniformizar a la masa según criterios ideológicos y economicistas. Enseguida se organizaron listas de reivindicaciones sociales con la característica común de que todas eran cuestión de que el Estado pusiera más o menos dinero en ellas. Podemos es una organización necesaria para el Poder. El modo más eficaz para mantener el Poder es liderar también la oposición. Crear de la nada a tus enemigos y financiarlos, armarlos para irlos luego matando poco a poco, al estilo de los EEUU, que se han inventado al ISIS a instancias de Israel. El Poder necesita saber qué reivindica cada colectivo, qué cosas concretas, aunque sólo sea para discutírselas eternamente o simplemente negárselas. Porque al hombre uniformizado, cuanto más le niegas una cosa más importante se cree que es. 

El 15M se organizó para que el PP llegara al poder con mayoría absoluta, pues ya se encargaron los medios de satanizar a la juventud vociferante aunque tuviera de media una carrera superior y un máster de ESADE. "¡Populistas, bolivarianos, comunistas, montoneros!" fueron algunas de las sandeces que se dijeros de ellos. Y el caso es que cuajaron y el PP se hizo con una mayoría terrible que permitió que el Poder redoblase sus recortes y sus injusticias sociales. O sea, justo lo contrario de lo que reivindicaban los manifestantes de Sol y logrado "por la vía democrática". ¿A que una vez pensado esto, se ve que es una jugada perfecta?

Al Poder le da igual ejercer una dictadura férrea o una democracia partitocrática. Lo único que no acepta es preguntar "¿Qué queréis?" y recibir como respuesta: "¡Desaparece para siempre!"

Como consecuencia de lo que digo, la herramienta más útil al poder es la desculturización de la sociedad, pues un hombre inculto vive cautivo de sus limitaciones. Quede claro que llamo cultura no a lo que se imparte en escuelas y universidades, sino al conocimiento de la realidad natural, física, y al reconocimiento de que no existe ningún problema natural que el hombre no sea capaz de resolver de manera sencilla. El Poder mantiene miles de negocios evidentemente ruinosos, como la prensa, la tele, el cine, Internet, el rock-and-roll, porque cumplen una función disolvente neuronal. Y lo remata con el tráfico de drogas, institucionalizado y distribuído por los grandes del IBEX.

El Poder no pretende la explotación de los rebaños, al menos no esencialmente (lo que no es óbice para esquilarlos periódicamente, expropiando las tierras del común, privatizando Campsa, Tabacalera, Telefónica, Renfe, Iberia, Ensidesa, Bazán, Santa Bárbara, etc, etc, etc, y por supuesto, tomando al asalto el Banco de España que ha gestado la ruina de las Cajas de Ahorros, que eran también públicas), sino que los rebaños existan. Cuanto más grandes, mejor (eso son las religiones). Y cuando son demasiado grandes, los subdividen en rebaños menores (eso son los estados, los partidos, las ideologías uniformizadas, las sectas, incluso).

El Poder sabe que cualquiera de nosotros puede ser libre, salirse del rebaño y vivir su vida. Para evitarlo, pone adictivos en el pasto vallado: bienestar, tecnología, diversión, tele, cine, comida abundante, playa en verano, motocicletas petardeantes, vallas publicitarias con mujeres de infarto... "Quédate aquí y serás feliz". Y si eres de los insurrectos que quieren una vida de alto riesgo, te proporciona Tinder o POF, marimba o cocaína para que seas guai y te quedes gilipollas en pocos meses al borde de la valla, pero sin fuerzas para saltarla.

La mayor parte de los humanos inteligentes sabe que la acracia es difícil de ejercer. Y se caga literalmente cuando tiene hijos y ha de mendigar un polvo subrepticio a base de comportarse como "una buena persona". Por eso, se limita en sus exigencias libertarias y vota a partidos que reivindican libertades ordenadas, mejoras tangibles para su situación. Ya no quedan anarquistas como los de antes, Salvador Seguí, Ángel Pestaña y no digamos ya un Mateo Morral.

Yo, que soy muy viejo y he hecho siempre en esta vida lo que me ha dado la puta gana, propugno la democracia perfecta como algo irrenunciable. No porque vayamos a lograrla nunca, qué va, sino porque no me gusta ir por la vida renunciando a las cosas perfectas. Y la democracia perfecta tiene que parecerse mucho a la acracia, todo lo posible. Y os lo voy a repetir porque sois de natural olvidadizos:


--Democracia municipal asamblearia, con elección y remoción directa de cargos: nada debiera interesarnos tanto como lo que nos rodea cada día, el entorno de nuestra casa y de nuestra familia.

--Democracia estatal con representantes de los municipios atados por el mandato imperativo de sus asambleas (Barcelona o Madrid, por ejemplo, han absorbido a cantidad de antiguos municipios que deben recuperar su autonomía). Esos representantes o recaderos, unos mil, redactarán y aprobarán el menor número de leyes posible, y deben dedicarse los primeros 50 años a derogar miles de las existentes. Nada de autonomías territoriales ni de diputaciones ni forales ni franquistas. La comarca ha sido siempre el entorno natural de relación intermunicipal y debe seguir siéndolo, aunque sin ceder el mínimo poder político a los consejos comarcales.

--El municipio asambleario debe decidir sobre educación, contratar a sus maestros; sobre sanidad, haciendo lo propio con sus médicos.

--Poder judicial local electo. Si la ley es poca y clara, cualquiera puede interpretarla y aplicarla.

Como veis, los partidos ni los nombro. Tampoco las religiones. Ni menciono Europa, la Ramera desprepuciada. Son instituciones para aborregar a la gente.

Y como esto de la democracia acrática no lleva camino de pasar nunca, cada uno debe ser libre a base de perder toda esperanza y hacer lo que le apetezca, sin más limitación que el no dar lugar a que le pillen y le jodan.

Espero no haberos aburrido en este caluroso día.


Un texto de Maldito Hijo de Perra, en ácratas

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