martes, 29 de septiembre de 2015

UN CRETINO ES UN CRETINO

Rajoy, cretino,

Decía Perich, uno de los más grandes filósofos catalanes al que algunos tenían por humorista, que la prueba de que en Estados Unidos cualquiera puede llegar a ser presidente la teníamos en su presidente.

Se refería a Nixon, todo un cualquiera que había sucedido en la Casa Blanca a otros cualquiera, y que dio paso en la presidencia de Estados Unidos a una caterva de presidentes que, además de demostrar una absoluta carencia de cualquier virtud, y especialmente de escrúpulos, tuvieron en común ser unos cualquiera.

En el Estado español, sin embargo, no cualquiera puede llegar a ser presidente. A su condición de cualquiera debe agregar un prominente grado de cretinismo que, no obstante la cerrada competencia entre los candidatos, solo a los imbéciles más sobresalientes les es dado.

Mariano Rajoy, toda una eminencia en el arte de hacer el ridículo, volvía a ponerse en evidencia en estos días: “Un plato es un plato y un vaso es un vaso”.

Años antes, Ana Botella, entonces alcaldesa de Madrid, ya había aportado en la misma línea deductiva algunos trascendentales destellos de su lucidez cuando afirmó: “La manzanas no son peras, y una manzana y una pera no son dos manzanas”.

Como uno, al fin y al cabo, también es un cualquiera, permitanme acabar aportando una sesuda reflexión al respecto, tan propia como compartida: Rajoy es un cretino, y quienes votan y eligen a un cretino también son unos cretinos.

(Euskal presoak-Euskal herrira) 

Un texto de Koldo Campos Sagaseta

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