viernes, 14 de agosto de 2015

¿A QUIÉN BENEFICIA EL COBRE DE ZAMBIA?

Zambia,

«Este país debería ser muy rico y es uno de los más pobres del mundo…». Zambia es despojada de sus riquezas por las multinacionales. Allí, como aquí, el ansia de beneficios provoca austeridad y miseria. Frente a los dirigentes de las multinacionales los países de la UE, como los de África, deben librar el mismo combate.
Cuando Zambia accedió a la independencia, en 1964, sus dirigentes nacionalizaron las minas. El comercio del cobre permitió financiar su desarrollo. Se construyeron escuelas y hospitales públicos en el país, que se convirtió en uno de los más prósperos de África.

Diez años después el PIB de Zambia se asemejaba al de Portugal, hasta que se hundieron los precios del cobre tras la primera crisis petrolera. Para compensar la consecuente bajada de las rentas, el FMI y el Banco Mundial aconsejaron a Zambia que pidiera préstamos.

Pero a principios de los años 80 la reserva federal de EE.UU. subió brutalmente sus tasas de interés. La carga de la deuda se volvió insoportable para Zambia. El país no conseguía más crédito y tuvo que ceder al dictado del FMI que le obligó a privatizar sus empresas estatales. En el año 2000 se desmantelaron los servicios públicos y se malvendieron las minas.

Unos años después el precio del cobre se multiplicó por cinco. Pero las multinacionales ya se habían apoderado de todas las riquezas en el marco de acuerdos secretos que las exoneraban de las tasas y de cualquier responsabilidad social y medioambiental.


Al saqueo generalizado de los recursos se añaden las tragedias humanas como la de la ciudad de Mufulira, escenario de un documental (1) donde la mayor fundición de África se levanta sobre la Mina de Mopani.

Mopani pertenece a una empresa pantalla, con base en las Islas Vírgenes británicas, que oculta a la multinacional suiza Glencore, líder mundial del comercio de materias primas, fundada por el «patron voyou» Marc Rich (2), socio privilegiado de Sudáfrica en la época del apartheid y del Irán de Jomeini, así como organizador en 2003 de la quiebra fraudulenta de la fundición Metaleurop en Francia, cuya responsabilidad en la contaminación de plomo en la región se descubrió a continuación.

La multinacional Glencore, con sede en el cantón suizo de Zoug, es campeona de la evasión fiscal con sus 80 filiales repartidas por todo el mundo. Sin embargo en 2005 el Banco Europeo de Inversiones, que gestiona el fondo europeo para el desarrollo, le concedió un préstamo de 48 millones de euros ¡Para la mina de Mopani! La excusa fue la modernización de la fundición, la reducción de las emisiones de dióxido de azufre y el mantenimiento del empleo de las poblaciones locales, pero se trataba sobre todo de asegurar el aprovisionamiento de materias primas en Europa, frente a la competencia china e india.

Sin embargo, en los años siguientes, el dióxido de azufre que sale de la mina de Mopani en cantidad 72 veces superior a la permitida (según el CENTA, como lo denominan los habitantes) continúa carcomiendo los pulmones de los habitantes de Mufulira. En 2008, 800 personas resultaron intoxicadas por beber agua del grifo. Mala suerte, ahora la asistencia sanitaria es de pago y los dispensarios locales solo les pueden ofrecer paracetamol. El río Kafue, que es la principal reserva de agua del país y riega su mayor reserva natural antes de desembocar en el río Zambeze, también está amenazado por la contaminación.

El procedimiento de explotación puesto en marcha por los ingenieros kazajstanos o ucranianos empleados por Glencore consiste en inyectar ácido sulfúrico en el yacimiento para conseguir los metales. Además de la contaminación que genera, este procedimiento permite a la empresa desembarazarse de los trabajadores pobres de Mufulira. En 2009 fueron despedidos 3.000 mineros que pululan por la ciudad bajo la vigilancia de los guardias de seguridad de la empresa.
Sin embargo la resistencia se organiza. La eurodiputada Eva Joly pide cuentas al Banco Europeo de Inversiones, las víctimas intentan hacerse oír, las ONG presentan denuncias contra Glencore por contaminación y evasión fiscal, porque se descubrió que hay 700 millones de dólares escondidos en la contabilidad de Mopani.

El Gobierno de Zambia decidió aumentar del 6 % al 20 % los impuestos mineros. Hay que señalar que el cobre es la principal riqueza de este país del África austral. Sin embargo esta decisión espantó a los inversores en vísperas de las elecciones presidenciales (3).

Notas:

(1) Documental de Audrey Gallet y Alice Odiot Ver aquí .

(2) Fue en particular en el asunto Metaleurop (fundición de metales no ferrosos, cerrada en 2003) cuando se extendió en los medios de comunicación la expresión «patron voyou». El cierre brutal de la empresa y el despido de 800 personas levantaron una ola de indignación. El caso Metaleurop ilustra una forma de «ilegalidad» en el mundo de los negocios marcada por estrategias para soslayar las obligaciones fiscales y sociales y las prácticas fraudulentas (n. de T.).

(3) La subida de las tasas mineras al 20 % llevó a la multinacional Barrick Gold a suspender sus actividades sobre el cobre en Lumwana

Fuente del texto:  Rouge Midi

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