martes, 7 de julio de 2015

EN HONOR Y AGRADECIMIENTO A IRENE VILLA

Irene Villa,

Los familiares de otras víctimas del terrorismo, un terrorismo institucional salvaje y criminal que trataba a los cadáveres de los fusilados peor que si fueran perros muertos, ciudadanos y ciudadanas que hemos sido ridiculizados hasta el escarnio y la ignominia en reiteradas ocasiones (siguen en ello) por sectores de la negruzca caverna de la derechona neofranquista española, esos ciudadanos, decía, nunca agradeceremos suficiente la admirable actitud de Irene Villa (que no en vano llena un nombre tan hermoso y pacífico). Gracias.

Ha hecho muy bien Guillermo Zapata en mostrar su agradecimiento por la manera que ha tenido Villa de abordar la situación. Estos días, ha comentado el concejal de Ahora Madrid, ella nos ha dado a todos una verdadera lección de generosidad y dignidad. En términos parecidos se ha expresado el Ayuntamiento madrileño: “una persona magnífica y generosa que ha demostrado mayor altura de miras que otras que han querido utilizar el dolor de las víctimas para fines políticos!”.

Sus palabras, las reflexiones de la ciudadana Irene Villa. “Los chistes no han afectado a mi persona, ni me han causado ninguna humillación, he convivido desde el atentado terrorista con ese tipo de humor negro”. Ha añadido, además, que entiende ese tipo de bromas desde su infancia como una forma de expresar la gravedad de los hechos en los que se vio implicada y no, en absoluto como una forma de humillación.

Los demás, familiares o no de otras víctimas (éstas últimas casi siempre olvidadas), haremos bien en no gastar bromas donde acaso no quepa el humor (en ninguna de sus variantes) y obraremos además como ella: no permitiremos que la jauría de siempre, con la insensibilidad de siempre, use el dolor de víctimas y familiares como instrumento de cálculo electoral y para sus finalidades de odio y separación. No en nuestro nombre, jamás en nuestro nombre.

Gracias compañera Irene Villa, gracias por el ejemplo. Gracias porque nos has dicho y recordado que el ser humano es noble, que no importa que tan pocos lo seáis…

Un texto de Salvador López Arnal.

Azpijoko ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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