lunes, 23 de marzo de 2015

CONTRA LA AUSTERIDAD, RUPTURA !!!

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El chantaje que está en marcha contra el gobierno de Syriza en Grecia tiene que ser una lección para todos y todas, especialmente aquí en el Estado español. En muy pocos días, nos han dejado claro que la Unión Europea (UE) y la zona euro no se pueden cambiar. No puede existir una UE benévola ni una eurozona buena. Ambas son instituciones del sistema capitalista y funcionan sólo a favor de los capitalistas y contra las trabajadoras. No se pueden reformar. Su esencia es imponer chantajes contra cualquiera que quiera salir de la ortodoxia de la austeridad.

Estos argumentos son más que necesarios en el Estado español porque hay fuerzas políticas de izquierdas que siguen pensando que el camino hacia el cambio pasa por la transformación de la Unión Europea. Tanto Podemos como Izquierda Unida tienen sus programas llenos de “propuestas” hacia la Unión Europea. Propuestas sobre cómo las cosas podrían ser mejor, cómo la UE o el Banco Central Europeo (BCE) podrían hacer política de otra manera. Entre ellas, la reestructuración de la deuda, el cambio de los presupuestos a favor de los más débiles, el control político y ciudadano sobre el BCE, las políticas de inversión pública y el abandono de la austeridad.

Estas propuestas no son solamente un error, son un peligro. Reproducen la falsa ilusión de que la Unión Europea es un club democrático donde puedes exponer tu opinión y cambiar las cosas. La única solución, de verdad, es salir de estas instituciones. No simplemente salir con un “divorcio” pacífico, sino mediante el enfrentamiento y la ruptura.

El capitalismo tiene una estrategia


Veamos más en concreto el ejemplo griego para sacar conclusiones. Syriza ganó el gobierno con un programa electoral de reformas progresistas. No era un programa especialmente radical, pero incluía medidas que, según la dirección de Syriza, podrían enfrentarse a la crisis humanitaria que sufre el país. Por ejemplo, parar los desahucios de familias con una vivienda o no dejar familias pobres sin luz y agua.

Durante el período electoral, cuando se preguntaba a la dirección y a los economistas de Syriza, “ómo vais a hacer todo esto, si la Troika no permite este tipo de medidas”, la respuesta era que no había razón de preocupación, porque un gobierno democráticamente recién elegido puede ir a las instituciones europeas y renegociar las condiciones de los acuerdos que habían firmado los gobiernos anteriores. Por lo menos, decían, incluso no estando de acuerdo con nosotros, nos van a dar un poco de tiempo para respirar. Lo que se necesitaba, según Syriza, eran seis meses de descanso de esta austeridad ininterrumpida.

El resultado es que el nuevo gobierno ha ido a las instituciones, pero la renegociación ni siquiera ha empezado. Lo que ha recibido Syriza ha sido un claro “No”. Ninguna de las medidas del gobierno se puede aplicar, si no tiene la ratificación de la Troika y si no se asegura que no habrá coste sobre el presupuesto. Si no, no habrá más financiación para las “necesidades” de Grecia.

“Irracional”

El nuevo ministro de Finanzas, Yanis Varufakis, tenía la impresión de que no sólo la Troika iba a darles tiempo, sino que además los gobiernos europeos se iban a convencer con la propuesta de Syriza. Su argumentación decía que la estabilidad en Grecia juega a favor de todos, o sea a favor del euro, a favor del capitalismo. ¿Por qué no respetar al nuevo gobierno, si dice que quiere salvar el capitalismo? Muchos comentaristas keynesianos ya habían aceptado este análisis como si fuera una idea impresionante.

Pero, como nos explica el economista marxista Michael Roberts:

“Hay muchos comentaristas, incluso en la izquierda keynesiana, que se quejan porque los alemanes son irracionales y estúpidos. Dar a los griegos un poco de libertad de acción para hacer inversiones públicas y reducir la carga de la deuda ayudaría a restaurar la economía griega y a sacar adelante el proyecto europeo contra el aumentado escepticismo del electorado europeo y una economía de la Eurozona que está en estancamiento y deflación. ¿Lo veis? La austeridad no funciona. Así va el argumento.”

“Pero, los alemanes no son ‘irracionales’ desde el punto de vista del capital. Los partidarios de la austeridad estiman que el capitalismo europeo no se puede recuperar, a menos que el sector capitalista recupere su rentabilidad y se reduzca la carga de la deuda. Esto significa reformas neoliberales ‘estructurales’, básicamente, diezmar el poder laboral a través de leyes antisindicales, aumento de los derechos a despedir, recorte de las prestaciones de desempleo y de las pensiones, y más privatizaciones. Junto a esto, se deben hacer recortes en los gastos públicos y en la deuda para que se permitan recortes en la fiscalidad de las grandes empresas y así aumente la rentabilidad. Reducir los costes laborales, estimular la rentabilidad —esta es la salida de esta depresión. Esta es una estrategia racional por parte del capital.”

Rajoy y de Guindos han estado en la mesa de negociaciones y han jugado el papel más sucio. Han estado al lado de las fuerzas de la peor austeridad y contra toda discusión de cambio. Lo que tiene claro la Unión Europea, y Rajoy también, es que el Estado español va a recibir una presión enorme durante los próximos meses, especialmente tras las elecciones generales, para imponer más austeridad y muchos más recortes. Y presionando a Syriza quieren dejarle claro a Podemos que no habrá ninguna oportunidad de modificaciones.

Nuestra salida: la ruptura

La única manera de comportarse con estas “instituciones” chantajistas es la ruptura. La ruptura con el euro es un arma contra la austeridad. Porque romper con el euro significa la posibilidad de no pagar la deuda. Para imponer una gran fiscalidad a los beneficios de las grandes empresas, para nacionalizar los bancos y para parar la huida de dinero al extranjero, se necesita ruptura no sólo con el euro sino también con la UE y todos sus tratados.

En el momento que se está escribiendo este artículo, miles de millones de euros siguen saliendo de la banca griega. Syriza lo único que hace es intentar que se calmen los capitalistas para que no saquen su dinero fuera. Calmar a los capitalistas significa prometer que no habrá nacionalizaciones ni cambios en la fiscalidad.

Contrariamente, implementando medidas anticapitalistas se podría controlar todo ese dinero acumulado. Pero medidas anticapitalistas no se pueden aplicar dentro de las instituciones del capital. Tenemos que abrir más el debate sobre el euro y la UE, para no enfrentarnos a sorpresas frustrantes como las que ahora sufre el gobierno de Syriza.

La deuda: el elefante en la habitación

La deuda pública es el elefante en la habitación. Hace pocos años la deuda era supuestamente la raíz de la crisis, y ahora es como si ni tan siquiera existiera. La verdad es que la deuda sigue siendo enorme y un factor crítico que no deja respirar a la economía. La deuda del Estado español ha superado el billón de euros y se acerca al 100% del PIB. Italia es el peor caso de Europa, con una deuda que dobla a la del Estado español.

Las noticias no hablan mucho de todo esto porque el coste de refinanciación de la deuda ha caído. O sea, el Estado español obtiene préstamos sin parar, sólo para pagar antiguas deudas, pero estos préstamos tienen una tasa bastante baja, aunque esto no implica que la economía no se vea afectada. El elefante no está solamente en la habitación, sino se ha sentado sobre la economía real. Todos estos préstamos podrían invertirse en la creación de trabajo para sacar adelante la economía, pero no, tienen que reciclar la deuda.

Han reaparecido propuestas de reestructuración. El cambio político en Grecia ha provocado que hasta el primer ministro irlandés plantee realizar una conferencia europea para aliviar la carga de la deuda. La izquierda no debe aplaudir ese tipo de propuestas. Tenemos que ver cómo se han aplicado las propuestas de “recorte de la deuda” en los casos de Grecia y Chipre. Los fondos de pensiones, las universidades y otras organizaciones públicas han sido las que han sufrido las pérdidas porque poseían bonos. Los capitalistas no han perdido nada. Otro tipo de propuestas hablan de prorrogar la deuda. Es decir, los chantajes de las instituciones europeas y la carga de la deuda no la aguantaremos solo nosotras y nuestros hijos, sino también nuestros bisnietos.

La única salida favorable a los intereses de las clases populares ante el problema de la deuda es no pagarla, sin negociaciones, conferencias ni auditorías. Simplemente diciendo a los banqueros: “Disculpas, habéis perdido”.

Un texto de Nikos Loudos, para enlucha.org 

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