lunes, 16 de febrero de 2015

LA JAURÍA Y JUAN CARLOS MONEDERO

juan carlos monedero,

Tengo a Juan Carlos Monedero por persona muy inteligente a la que valoro en lo público y privado. Me fío de su palabra hasta el punto de arriesgarme a poner la mano en el fuego y apoyar su versión en una época de grandes quemados cuando al final los hechos probados mostraron otro camino. Si así ocurriera reconocería en otro artículo mi miopía sin problema alguno. Pero dudo que eso pase.

De este culebrón no sé si me indigna más la burda utilización de Monedero como muñeco en el aquelarre de la Oligarquía o que no haya podido sortear la trampa en el primer envite. En las líneas siguientes expondré mi visión del enredo con los datos que conozco, algunos de ellos ocultados por los mismos medios de difusión ideológica que un día hacen “caza de brujas” disfrazados de justicieros y al otro tapan diligentes las miserias de sus amos.

Antes me gustaría reafirmar lo otras veces recalcado: estamos totalmente de acuerdo con exigir el máximo nivel de Ética en la actuación Política. Ese listón no debe nunca rebajarse, al contrario, debe ir acompañado con una puesta en escena Estética (el clásico que nos trasladó Plutarco sobre la mujer del César que, además de ser honrada, debe parecerlo).

Juan Carlos es un personaje público en la medida que ha contribuido a fundar Podemos, el fenómeno político más interesante ocurrido en nuestro país los últimos decenios. Convencido como está de su inocencia y de no haber cometido ilegalidad tiene que concentrar sus esfuerzos en demostrar como las cloacas del Estado, azuzadas por el Gobierno y aplaudidas por el alter ego sistemático del PP que encabeza un tal Sánchez, han montado un tinglado infame a base de airear versiones sesgadas o manipuladas.

Si fuese un cargo electo pediría su dimisión higiene democrática- hasta que se aclarase la situación. Y luego, una vez aclarada exigir responsabilidades a los acusadores.

Pero no es un cargo público. Aunque ocupe un puesto en el organigrama de su partido vive de su trabajo ( “Houston, Houston, he ahí un problema.¿Qué hacemos con l@s ciudadan@s que dedican su compromiso y tiempo a la militancia y el activismo y además tienen la osadía de vivir de un empleo decente? -gritan los burócratas de todo signo que no saben declinar el verbo “trabajar” si va acompañado del “fuera de la Política”-, los suyos le podrán exigir –si consideran que la persistencia de los ataques perjudica a la organización- que dé un paso atrás en la exposición mediática pero no que deje de pensar, idear u opinar para transformar nuestra Sociedad.

Tal vez su mayor error fue no cortar de raíz las especulaciones y adelantarse ofreciendo su versión de los hechos respaldada por los datos. Podía haber convocado tras el primer run run a los voceros, caverna mediática incluida y decir:
Pienso que he actuado siempre conforme a la ley. Desde el primer momento abrí la empresa en España y pagué mis impuestos, lo que era una clara señal de que existía voluntad de transparencia. 
En una empresa unipersonal de este tipo caben dos posibilidades. Una es que la empresa pague dividendos, que cotizan como irpf, lo que unido al pago de sociedades genera unos impuestos similares al 52% de irpf. Pero ante las amenazas de Montoro mis asesores recomendaron no dejar ningún hueco a la interpretación. En otro caso puedes discutir con Hacienda. Con el PP usando el aparato del estado contra los adversarios políticos no me parecía recomendable. Y por eso hice voluntariamente una complementaria en la dirección más rigurosa que pudiera asumir Hacienda. 
 No ha habido sanción de Hacienda, no hay fraude, no hay delito. Lo que hay es el uso de Hacienda para intentar sembrar dudas sobre mí como cabeza visible de un proyecto político al que temen. De ahí las actuaciones seguidas: Documentos que se filtran, citaciones que conocen los medios amigos de Montoro pero no yo, documentos privados que se tratan como si fueran públicos. 
La derecha ultramontana ha roto el Estado de Derecho. Yo he cumplido con la ley. Todo este revuelo viene porque al hacer la regulación voluntaria les he quitado la posibilidad de seguir utilizando Hacienda como instrumento de control y amedrentamiento. 
La sociedad se montó porque la institución financiera que me contrata reclama responsabilidad limitada y por política de contratación interna no debían ser personas físicas con las que se contrate. 
Existen dos planteamientos posibles para tributar: 
  El planteamiento inicial era que facturase el trabajo la Sociedad y después, repartiese ese importe vía dividendo. Al final, la secuencia sería: 
La sociedad factura 425.000 euros en Octubre 2013. 
- Emite facturas de gastos por valor de 59.000 euros en Noviembre 2013. 
Los 366.000 euros restantes tributan al 25% en el Impuesto sobre Sociedades (esto es el famoso pago que realicé a Hacienda). 
- Esos 366.000 euros me los reparte la Sociedad como dividendo que tributarían en el IRPF al 27% (tipo fijo). 
Conclusión: los 366.000 euros tributan al 25%+27%, total 52% (tipo igual al máximo de IRPF). 
Hay otro planteamiento, que es el de la Administración Tributaria. En este caso, entienden que aunque se ha facturado por una sociedad a ALBA, debería haber facturado ese mismo servicio como persona física a su propia sociedad. 
En este caso, cobraría los 390.000 euros y tributaria a su escala en el IRPF. Aunque el tipo máximo fuese el 52%, como el impuesto es progresivo (hay tramos) el tipo efectivo real es algo inferior. La Sociedad no pagaría nada porque tendría ingreso de 425.000 euros y gastos de 59.000 euros y una salida de 390.000 euros, total 0 euros. 
En ambos supuestos el resultado en tributación efectiva es el mismo, quizá incluso algo más bajo en la alternativa de la Administración porque al ser por IRPF a escala, el tipo no es el 52% efectivo, sino que hay tramos que van a tipos algo más bajos.
Ante la duda, opté por la postura de la Administración para minimizar riesgos, por eso la he regularizado.
Pero no estamos hablando de una sociedad pantalla o instrumental. Las estructuras de sociedades interpuestas “típicas” meten gastos que nada tienen que ver con la actividad (ej. Gastos personales del socio, de su casa, etc.). En la mía, solo hay un gasto, derivado de la actividad como asesor. En las estructuras típicas de sociedades interpuestas, normalmente hay un socio (el interesado) y algún familiar o amigo más como socio, de modo que al repartir como salario entre varios, el tipo de IRPF de cada uno era más bajo y en conjunto se tributaba menos.
Y eso no ha pasado”.

En esta ocasión he echado de menos en Monedero la rapidez, el saber leer adecuadamente el tiempo político que le caracteriza. Esa mezcla de agilidad mental e ironía a la que no importa arrostrar pulsos peligrosos. Si hubiese cogido el toro por los cuernos, sin titubeos, hubiera desactivado antes la conjura de los necios.

Y tras poner negro sobre blanco las cuentas claras, exigir reciprocidad y jerarquía. Si el “problema” de Juan Carlos con Hacienda era el 30 mil, una vez solventado hay que volver a seguir orden por importancia. Los Gürtel, ERES, Barcenas, Púnicas, Cursos, privatizaciones de las Cajas y demás engendros que han hecho desaparecer por el sumidero miles de millones de euros.

De aperitivo para irnos abriendo el hambre de Justicia y ahorrar a la “pobretica” vicepresidenta los llantos de pensar que si todos los españoles hicieran lo mismo no abría dinero suficiente para seguir privatizando hospitales en beneficio de los amigotes, perdón para pagar la Seguridad Social, el ministro Montoro, una vez puesto el listón donde lo ha puesto, puede coger la lista Falciani del HSBC y el nombre de sus 2694 clientes españoles y hacer público escarmiento para que tod@s sepamos cómo está el patio y que la impunidad fiscal de los poderosos se ha acabado.
Por supuesto luz y taquígrafos. Para Podemos… y para todos los demás.

Un texto de Juan Rivera, miembro del Colectivo Prometeo.

Azpijoko ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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