jueves, 15 de enero de 2015

INERCIA, DESPILFARRO Y ENGAÑO EN EL GASTO MILITAR

gasto militar,

Resumen ejecutivo

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El Gobierno ha presentado unos presupuestos de defensa para 2015 que suponen
un cambio de tendencia en lo que se refiere al gasto militar español de
los últimos años. Se produce por primera vez desde que empezó la crisis en
2008, un aumento del presupuesto militar español. Además, de nuevo, se trata
de unos presupuestos de defensa tramposos porque, a sabiendas de que el gasto
final en algunas partidas será considerablemente mayor, siguen ocultando sus
intenciones bajo el más que inexacto cálculo de dos significativas partidas del
presupuesto de Defensa: la destinada a los Programas Especiales de Armamento
(PEAS) y la destinada al coste de las Operaciones militares en el exterior. Es
también de gran relevancia este año el importante aumento del gasto destinado
a la I+D militar. 


Como cada año, en la propuesta de los Presupuestos Generales del Estado, el
destinado al Ministerio de Defensa ha sido minusvalorado con respecto a las
necesidades y compromisos de gasto. Así, cuando se afirma que Defensa aumenta
un 1,1% su presupuesto se está engañando, tanto al Parlamento como a
la opinión pública. El ministro Cristóbal Montoro, con la complicidad del titular
de Defensa, Pedro Morenés, saben que el gasto final del Ministerio será muy
probablemente un 30% superior al consignado, como viene siendo habitual en
el presupuesto de los últimos años. 

Por ejemplo con respecto a la partida sobre las operaciones militares más allá de
las fronteras españolas, se consignan todos los años 14,36 millones, cuando año
tras año se produce un gasto de entre 700 y 800 millones, que son aportados
desde el Fondo de Contingencias.

En lo referente a los PEAS, el Gobierno, como viene haciendo en años anteriores,
ha vuelto a presupuestar la cifra de 6,84 millones para hacer frente a su pago,
cuando en los últimos tres últimos años ha aprobado un crédito extraordinario
que ha supuesto aumentos en la partida de compra de armamento de hasta
un 250%. De hecho, en 2012 el gasto real fue de 1.782,77 millones, en 2013 de
879,48, y en 2014 de 883,65 millones. Para el próximo año 2015, y de acuerdo
con la programación de pago de los PEAS del propio Ministerio se tendrán que
abonar alrededor de 1.000 millones. Entonces, ¿Por qué se presupuestan tan solo
6,8 millones? Sin duda se trata de un fraude. 

Pero aún hay un tercer elemento no menos alarmante. Es el referente a la Investigación
y Desarrollo de nuevas armas. La I+D militar crece en un 43,5%, respecto
a 2014, y pasa de 506,8 a 727 millones; de los cuales 563,9 serán créditos a las
empresas de armamento a cero interés, ligados a los mencionados PEAS. Estos
son concedidos desde el Ministerio de Industria y por tanto tampoco suman
como gasto en el presupuesto de Defensa. 

En 2015, como viene ocurriendo cada año, el presupuesto militar español carece no solo de
transparencia sino también de realismo. En un contexto permanente de crisis económica,
en el que las necesidades sociales son una prioridad para la ciudadanía, se vuelve a aumentar
el gasto militar, retrayendo recursos de las políticas que persiguen el bien social.

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