viernes, 16 de enero de 2015

CONTAMINACIÓN EN MADRID: MUERTES PREMATURAS Y COSTES ECONÓMICOS

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Madrid lleva seis años consecutivos sin cumplir los límites legales sobre contaminación atmosférica. El último balance anual de la calidad del aire muestra un repunte en los niveles de polución y todo indica que esa será la tendencia en los próximos años. Seis estaciones de medición ya han superado, en tan solo una semana, los valores límite de dióxido de nitrógeno permitidos para todo 2015. La contaminación ambiental conlleva perjuicios para la salud y para el bolsillo.

Según el informe La calidad del aire en la ciudad de Madrid en 2014, elaborado por Ecologistas en Acción, los niveles de contaminación por dióxido de nitrógeno (NO2) y, en menor medida, de partículas en suspensión han aumentado en este último año y las previsiones para 2015 no son más optimistas.

Así lo demuestran 6 estaciones de medición que han superado el límite horario de NO2 permitidos para todo 2015, en tan solo una semana. Juan Bárcena, coordinador del área de calidad del aire de Ecologistas en Acción aventura que "este año se van a volver a superar de nuevo los límites y, además, se abre otro frente importante con la irrupción de altos niveles de contaminación por ozono troposférico". El ozono troposférico (O3) se forma a partir de reacciones entre contaminantes primarios, como es el dióxido de nitrógeno, con intensa luz solar, y es uno de los más perjudiciales para la salud.

En Madrid el factor más importante en el deterioro de la calidad del aire es el automóvil. Juan Bárcena afirma que a esto se une otro factor: la meteorología. "Los coches son los que contaminan pero el estado de la atmósfera puede jugar un papel decisivo: las lluvias ayudan a dispersar la contaminación pero, si por el contrario, se prolonga un anticiclón, como es el caso de estas primeras semanas, la polución se concentra".



La contaminación atmosférica causa enfermedades respiratorias, cardiovasculares e, incluso, cánceres. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) nuevos estudios han mostrado que también puede afectar a la salud de otras maneras, desde el desarrollo del feto a enfermedades en edad avanzada. Además, calculan que fallecen prematuramente unas 430.000 personas al año en la UE-28, alrededor de 20.000 de ellas en España. "En nuestro país fallecen 12 veces más personas por la contaminación atmosférica que por los accidentes de tráfico en carretera", sentencia Juan Bárcena.

Además, la calidad del aire también se traduce en costes muy elevados para nuestra economía. Según la AEMA, solo la polución atmósferica producida por el transporte genera, en concepto de asistencia sanitaria y bajas laborales, un coste anual de 100.000 millones de euros en Europa. En este sentido, el Observatorio de la Sostenibilidad calculaba que los costes asociados a la contaminación del aire suponen entre 1’7 y un 4’7 del Producto Interior Bruto español, lo que equivale a un coste entre 413 y 1.125 euros por habitante y año, principalmente relacionados con la mortalidad asociada a la contaminación por partículas.

Durante los últimos cinco años se vienen superando los valores límite de NO2 fijados en la Directiva europea 2008/50 y recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para una adecuada protección de la salud humana. Sin embargo, el Ayuntamiento no parece dispuesto a abordar esta problemática: ni reduce el tráfico motorizado ni informa a la población cuando se alcanzan valores límite. En mayo de 2013, la Comisión Europea rechazó la prórroga solicitada por el Ayuntamiento de Madrid para cumplir con la normativa, así que, en estos momentos, la capital tiene abierto un expediente de infracción que podría conllevar una cuantiosa multa.

Ecologistas en Acción lleva desde el año 2000 elaborando este informe anualmente. Juan Bárcena explica que en los primeros 7 años, la contaminación aumentaba cada año y, desde el inicio de la crisis en 2008 empezó a reducirse a raíz de la disminución del tráfico: "Claro que no ha sido producto de la organización debida del transporte en la ciudad, sino que la capacidad adquisitiva de la gente se ha visto mermada por la crisis y se ha dejado de utilizar tanto el coche. Pero también se ha recortado el transporte público: hay menos autobuses y menos metro. Y no se trata de eso, sino de aplicar medidas serias y contundentes que tengan como objetivo la reducción del uso del coche y la potenciación del transporte colectivo, que favorezcan el caminar y el pedalear".

Un texto de Mariola Olcina en El Salmón Contracorriente.


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