martes, 27 de enero de 2015

ANTOLOGÍA DE CUENTOS DE GERMÁN OESTERHELD, UN SALTO LITERARIO HACIA LO DESCONOCIDO

germán oesterheld,

Compilado por Mariano Chinelli y Martín Hadis, los textos incluidos recorren facetas diversas de Oesterheld, quien fue desaparecido y asesinado por la dictadura argentina.

“Entre los papeles de Oesterheld encontramos un proyecto de libro: una propuesta editorial para publicar una antología de sus cuentos de ciencia ficción”, recuerdan Mariano Chinelli y Martín Hadis. Con el permiso de la familia del autor de El Eternauta, los dos devotos de la obra de Héctor Germán se propusieron revivir el proyecto. “Era mucho más chica de lo que terminamos haciendo nosotros: Héctor pensó en siete cuentos y seis microrrelatos, y Más allá de Gelo tiene más de 40 textos”, señalan los compiladores, que lanzaron el material a las librerías tras años de investigación, rastreo, descifrado –en ocasiones– y búsqueda de esos trabajos y otros más, muchos inéditos hasta esta edición.

Más allá de Gelo podría llamarse también “Más allá del Eternauta”. Es que el libro muestra el enorme campo de acción de Oesterheld, conocido sin dudas como autor de la obra fundamental de la historieta argentina moderna, pero también el cerebro detrás de proyectos editoriales de envergadura, entusiasta divulgador científico (era geólogo de formación) y escritor de literatura fantástica y de ciencia ficción. El libro publicado por Planeta recorre esas otras facetas de Oesterheld, hasta el momento desperdigadas en revistas perdidas en las décadas, en páginas todavía inéditas o en publicaciones españolas casi inconseguibles.

“De los siete cuentos que Héctor había seleccionado, cuatro nunca logramos encontrarlos, pero a la vez fuimos recopilando más y más material, incluyendo varios cuentos que, al momento de imaginar su libro, él todavía no había escrito”, comentan con Página/12 los investigadores. “Intentamos fechar cada cuento para contextualizarlo en tiempo y espacio, buscamos otros cuentos en revistas de hace cuarenta, cincuenta o sesenta años”, explican, y agregan que por eso cada texto tiene su respectiva introducción. “Todo lo que encontramos completo y en condiciones de ser publicado, lo incluimos”, declaran satisfechos.

En los cuentos se advierten ideas y mecanismos de relato recurrentes. Por ejemplo, Oesterheld utilizaba con frecuencia la idea de pruebas que permitían a los protagonistas o su sociedad el acceso a un estadio superior de existencia. Al mismo tiempo, muchas veces ese plano más alto era una trampa, sobre todo si venía “de arriba”. Los compiladores consideran que esta interpretación es válida sobre varios de los cuentos. “Parece haber una advertencia sobre lo vanas que pueden resultar ciertas aspiraciones, y no es de extrañar, tratándose de Héctor, que era un hombre que sabía encontrar belleza y felicidad no en espejismos sino en las cosas simples.” Chinelli y Hadis comparan la obra de HGO con la de Ray Bradbury: “Los temas que plantea son esenciales y tienen que ver con la vida, la muerte y el mismo sentido de la existencia”.

“Héctor refleja en estos relatos su pensamiento sobre la sociedad en la que vivía; por eso varios de los cuentos que recopilamos rozan también lo político, lo social y hasta lo teológico”, comentan los compiladores. En ese sentido, la mirada de Oesterheld sobre el futuro de la humanidad dependía del momento. En muchas ocasiones, la felicidad o la utopía conducía a cierta parálisis social. En otras, advierten los entrevistados, “hay una visión muy pesimista del futuro, que coincide con las que retrata en varias de sus historietas”. La dupla no llega aquí a conclusiones tajantes. “Podríamos decir que la obra de Héctor no se está jugando por uno u otro escenario. Y hasta los escenarios más pesimistas pueden leerse más como advertencias que como profecías. Lo que Oesterheld plantea es que la humanidad tiene un enorme potencial, tanto para el bien como para el mal, y que nuestro destino como especie –ya sea prometedor o nefasto– depende de nuestras elecciones.”

En El Eternauta, con los extraterrestres llega la invasión, la muerte y la conquista. Llama mucho la atención que en estos cuentos la idea se repite: hay alienígenas atrincherados en naves errantes, trampas para dominar la Tierra y humanos trayendo la desgracia sobre sí por ambicionar el cosmos. Pero esta mirada de HGO no tiene que ver, explican Chinelli y Hadis, con un rechazo al extraño. “En efecto, la mayoría de los extraterrestres que aparecen en el libro son hostiles, pero no todos –matizan–. Oesterheld pensaba que las civilizaciones alienígenas tienen –al igual que la humanidad– idéntico potencial para el bien y el mal, y son los seres corruptos y malignos quienes llevan consigo la muerte, independientemente de que sean humanos o extraterrestres.” En este punto, la dupla cita al propio autor: “Yo no escribo solamente sobre los aspectos técnicos o científicos. Mis relatos tratan de narrar también las dudas, las angustias, los terrores de los hombres que, con abdicación total, jugándose la vida o la razón, están haciendo posible el estupendo salto hacia lo desconocido. Aunque no todo es heroísmo. Porque adonde vaya la humanidad, llevará consigo tanto lo bueno como lo malo de su especie”.

A modo de ejemplo señalan el cuento “Cuidado con el perro”. “Ahí los humanos tienen pensado usar a los venusinos como esclavos, y a su vez los venusinos tienen sus propios planes de utilizar a los humanos: no hay un único villano, la intención de explotar al más débil anida igualmente en ambos bandos. Así también en muchos otros cuentos, los papeles de humanos y extraterrestres parecen perfectamente intercambiables.” Oesterheld, sin embargo, dejaba espacio para la bondad del alienígena, cuentan los compiladores. “Hay varios cuentos que describen amistades con extraterrestres y vínculos de mucha nobleza. Del espacio exterior pueden venir tanto enemigos como un auxilio, y quizá la salvación.”

Un texto de Andrés Valenzuela en Página/12

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