miércoles, 10 de diciembre de 2014

EL BALANCE SOCIAL, CARDIOGRAMA DE UNA ECONOMÍA SOLIDARIA

economía social y solidaria
La mayoría de las empresas basan su actuación fundamentalmente en cuestiones económicas, con el beneficio monetario como objetivo primordial. Pero poco a poco aumentan aquéllas que sitúan al mismo nivel el beneficio social de su actividad. Una herramienta desarrollada por la Xarxa d’Economia Solidària (XES) permite evaluar a estas organizaciones bajo criterios sociales y ambientales: el Balance Social.

“Enseña el corazón” es el lema de la campaña de la XES para difundir el Balance Social. Pero bien podría ser “conoce tu corazón”. Y es que no sólo permite mostrar al exterior los valores de cada organización en materia de democracia interna, transparencia o respeto al medio ambiente, sino que posibilita a cada una de ellas conocer en qué aspectos cumple con los principios de la economía solidaria y en cuáles debería mejorar.

El Balance Social de la XES se lleva realizando desde 2007. “La idea parte de la estrategia de construcción del mercado social. Para construir un ámbito económico en el que todas las organizaciones y personas interiorizan unos valores, necesitas una herramienta que identifique que se cumplen”, explica Ruben Suriñach, coordinador del Balance Social.

En la actualidad se analizan seis bloques: democracia, igualdad, compromiso ambiental, compromiso social, calidad laboral y calidad profesional. Un total de 60 indicadores permiten evaluar los distintos aspectos. Una parte del balance la elabora el responsable de la organización y otra, los trabajadores y usuarios, que de forma anónima valoran aspectos como el grado de participación en las decisiones y el de autonomía laboral.

El conjunto de los balances refleja la salud de la economía social en Cataluña, como en Madrid lo hace el Balance Social y en el País Vasco y Navarra, la Auditoría Social, herramientas similares. “Entre los indicadores más altos están la autonomía en el trabajo, la realización personal, la satisfacción de pertenecer al colectivo… Un aspecto muy relacional y de realización personal”, subraya Suriñach. “Lo que menos destacan son los sueldos y las condiciones físicas del entorno”, apunta.


El último balance se realizó sobre el ejercicio de 2013, con la participación de 70 organizaciones –cifra récord hasta el momento- que, entre todas, emplean a 2.030 personas. Los resultados indican que el 96% de éstas hace públicos los sueldos a nivel interno y que el 93% de los cargos de responsabilidad ha rotado en el último año. También muestran un alto grado de paridad entre hombres y mujeres (un 52% son mujeres, con el 54% de los cargos de responsabilidad), y una diferencia salarial media de uno a tres.

Una de las organizaciones con unos estándares más altos es Celobert, una cooperativa que ofrece servicios en arquitectura, ingeniería, vivienda y urbanismo con responsabilidad eco-social. Todos los trabajadores participan por igual en la definición de la línea de trabajo y cobran lo mismo: 1.600 euros al mes por siete horas de trabajo al día. Han implementado medidas medioambientales como potenciar el uso de materiales orgánicos y priorizar los desplazamientos en bicicleta y transporte público. El balance social les permitió conocer aquellos aspectos a mejorar: “No teníamos plan de riesgos laborales y ahora estamos redactando el Plan ambiental, que tampoco teníamos”, explica Núria Colomé, socia de la empresa.

El balance de MásPúblico

La cooperativa MasPúblico, editora de La Marearealizó el balance social del 2013, obteniendo unos altos indicadores en transparencia, igualdad salarial y democracia interna, aunque con déficits en aspectos relacionados con el impacto medioambiental y la adecuación del volumen de trabajo a la jornada laboral.

Una vez realizado el balance social, las organizaciones pueden aspirar a obtener el sello BSXES, un distintivo de confianza que certifica el compromiso con los principios de la economía social y solidaria, y que se adquiere con el cumplimiento de tres objetivos de mejora.

El objetivo que se plantea ahora la XES es que el balance social pueda computar en los concursos públicos, y trasladarán la propuesta a todos los partidos para implementarlo en el Ayuntamiento de Barcelona. “La idea es introducir cláusulas sociales en las contrataciones públicas. Sobre el papel ya hay, pero el balance social te obliga a bajar a cosas muy concretas y sería una herramienta muy útil”, concluye Suriñach.

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