miércoles, 15 de octubre de 2014

VAMPIROS EMOCIONALES ....¿CÓMO AFECTAN A NUESTRA VIDA COTIDIANA Y A LA SOCIEDAD?


“No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente” (Virginia Woolf) 

Vampiros emocionales, ¿quién no se ha sentido en alguna ocasión manipulado, utilizado y desechado después? ¿Por qué considero que es importante que sepamos distinguirlos entre la multitud? 

Sencillamente, porque puede afectar en nuestra vida diaria, e, incluso, existen personas que pueden terminar con nuestra capacidad de desarrollo, nuestra vida social e incluso bloquearnos a nivel laboral. Por ello, lo mejor: Estar prevenid@s, detectar quienes cumplen el rol y bloquear sus intenciones. Tengo que comentar que cada día, en mi vida diaria tengo que batallar con alguna gente que se amoldan perfectamente al perfil de vampiro emocional (a partir de ahora V.E.) , y seguro que tú también, lector, lo has padecido en tus propias carnes.

En primer lugar, un V.E es una persona que de algún modo abusa o se aprovecha de la buena voluntad de los demás. Un V.E. puede drenar nuestra energía física o emotiva e incluso puede arrastrarnos a la autodestrucción, en este caso, nos encontraríamos con los especímenes más peligrosos, y de los cuales, hay que huir sin mirar atrás. Es esa persona que, cuando se despide de su víctima, tras una entrevista o cita, es capaz de dejarla agotad@ energética o psicológicamente.

¿Cómo identificarles? Principalmente los identificamos porque nos hacen sentir mal de una u otra manera, en ese momento o a posteriori. Suelen tener una serie de características reconocibles:

El narcisista: que nos hace sentir inferiores ante su presencia, suelen ser poco empáticos y normalmente egocéntricos, ya que desconocen por completo lo que significa el altruismo o el amor incondicional, salvo que sea a ellos mismos.

El envidioso: No soportan el éxito ajeno, porque son incapaces de luchar por sí mismos, normalmente vagos y conformistas.

La eterna víctima: Todo le sale mal en la vida. No es capaz de alegrarse por lo más mínimo, siempre ve el vaso medio vacío.

El controlador: Necesitan tener su vida controlada, así como las vidas ajenas, bien sean pareja, amigos cercanos, hijos, padres o hermanos. Opinan sobre todo, a pesar de que no se les pregunte, y estarán ahí para ver cometer a los demás el mínimo error. Ellos nunca hierran, son pluscuamperfectos. Normalmente invalidan las decisiones ajenas si no se encuadran dentro de su normativa excepcional.

Lo normal en las relaciones personales ya sean a nivel amistad, emocional, fraternal, etc es que las partes implicadas se complementen entre sí, dando como resultado un intercambio de valores que, lejos de destruir al otro, inviten a la  superación y contribuyan a sacar lo mejor de cada uno.

Para escapar de la influencia de este tipo de personas, en primer lugar, es importante reconocerles, aunque bien es cierto que no siempre es tan fácil, más aún cuando existen ciertos lazos afectivos. Una vez reconocidos, mantener el equilibrio interior es fundamental, identificar que no es un problema que nos pueda afectar, puesto que somos conscientes del tipo de persona ante la que nos encontramos, y ser meros observadores desde afuera de esta actitud ajena. Alejarnos de la persona en cuestión es fundamental, pero, por otro lado, si se trata de una persona que sí nos importa, entonces, sanar esta situación, haciendo conocedor o conocedora de la misma a la persona que nos está atacando de un modo u otro.

Lo más importante en estos días que vivimos es mantener la cordura y el equilibrio interno, ya que, si nos fijamos bien, nos hallamos en medio de una situación de absorción de energías a niveles despiadados: Miedo, desconcierto, mala gestión, engaños…y esto, también es un factor fundamental a tener en cuenta, sobretodo, para sobreponernos a esta crisis que parece que no tenga fin en el tiempo. He aquí el mayor ejemplo de crueldad que un ser humano, (o grupo de malos gestores), pueda infringir a toda una sociedad. Llegados a este punto, yo preguntaría si nos encontramos ante un expolio de derechos a nivel político, social y económico, (y un claro ejemplo de vampirismo emocional o existencial como consecuencia de lo anteriormente señalado). Os invito a recapacitar, a la meditación. Si podemos escapar al control que nos quieren imponer de forma despiadada, nosotros seremos los dueños de nuestro propio destino. Despertemos de una vez, desenmascaremos a estos destructores masivos, somos más en número y en fortaleza si nos lo proponemos. No esperemos más, este es el momento de dar un salto más allá y librarnos de las cadenas que aprisionan nuestro cerebro.

Un artículo de E. Lacroix, investigadora y miembro del equipo de Azpijoko.

Azpijoko ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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