martes, 14 de octubre de 2014

DADLE A CATALUÑA LIBERTAD PARA VOTAR


Los catalanes sólo quieren votar. En 1773, apenas 59 años después de que la capital de Cataluña, Barcelona, fuera conquistada por el ejército español y las instituciones del país fueran abolidas, los Hijos de la Libertad lideraron el audaz Tea Party de Boston. Su protesta estaba enraizaba en la creencia de que las colonias americanas estaban siendo gravadas fiscalmente de forma abusiva al tiempo que sus opiniones no eran tenidas en cuenta en Londres. Aquella acción prendió la mecha del proceso revolucionario por el que las colonias norteamericanas se convirtieron en los Estados Unidos de América, país cuya nueva Constitución ostenta en su frontispicio la defensa de la libertad, la justicia y la democracia. 

La airada reacción de la Corona británica ante los sucesos de Boston sólo sirvió para alimentar la revuelta y convencer a muchos colonos leales de que sólo la independencia garantizaría sus legítimos derechos. Sin embargo, hoy la relación especial entre Estados Unidos y el Reino Unido sigue siendo una de las más sólidas alianzas del mundo, basada en valores y aspiraciones compartidas por dos democracias maduras con un profundo respeto a los derechos y la libertad. Las viejas querellas quedaron atrás. 

Este es sólo uno de muchos ejemplos que demuestran que obligar a un pueblo que desea seguir su propio camino a permanecer unido [a otro] nunca es garantía de una buena relación. Al contrario, una relación mutuamente beneficiosa, leal y provechosa se construye generalmente sobre la base del respeto y la cooperación. Eso es exactamente lo que podría suceder en el caso de España y Cataluña. A diferencia de Escocia, que se unió voluntariamente al Reino Unido y a quien con el pleno acuerdo de Londres se le ha permitido votar si deseaba marcharse, Cataluña fue conquistada y perdió su libertad. Ahora, después de habernos pasado siglos intentando hallar un acomodo adecuado para Cataluña dentro de España, los catalanes queremos votar sobre nuestro futuro político, como han hecho los escoceses. 


Entre 1936 y 1939 padecimos la Guerra Civil española, luego soportamos 40 años de una dictadura en la que hasta hablar nuestra propia lengua en público era ilegal. Tras la muerte del general Franco en 1975 pensamos que la transición de España hacia la democracia podría mejorar la situación de Cataluña. De hecho, la Constitución Española de 1978 estableció una cierta autonomía para Cataluña, se crearon nuevas instituciones y el idioma catalán dejó de estar prohibido. Nació una nueva esperanza, pero no por mucho tiempo. 

La incipiente democracia española siguió progresando y en 2006 se restituyeron más poderes a Cataluña. Tres cuartas partes de la población aprobaron en referéndum un nuevo Estatuto de Autonomía. Sin embargo, con el tiempo muchas de las competencias transferidas fueron recentralizadas en Madrid y el Estatuto de Autonomía que tan amplio respaldo había obtenido quedó mutilado por el Tribunal Constitucional español en 2010. Muchos creen que ése fue el punto de inflexión para Cataluña, el momento en el que muchos catalanes perdieron la esperanza, y el apoyo popular a la independencia creció del 14% al 50%, con un 80% de los catalanes favorables al reconocimiento del derecho a decidir si Cataluña se queda dentro de España o se separa de ella. Desde que la sentencia de 2010 del Tribunal Constitucional español cancelara numerosas competencias transferidas a Cataluña se han producido una serie de manifestaciones pacíficas en las que millones de catalanes han reclamado su derecho de autodedeterminación. El actual gobierno catalán está comprometido con esa idea y también la mayoría de los partidos representados en el Parlamento catalán apoyan ese proyecto. 

Los catalanes, a una con nuestro gobierno e instituciones democráticas, queremos votar para poder decidir qué tipo de relación queremos establecer con España en el futuro. Por ello, hemos fijado una fecha para votar: el 9 de noviembre de 2014. No es una cuestión de secesión o independencia: es una cuestión de dignidad y democracia. Los catalanes queremos tener voz en nuestro futuro y respetaremos la voluntad de la mayoría sea cual sea el resultado, igual que sucedió en Escocia. 

El Gobierno español afirma que esa votación es ilegal e inconstitucional. El gobierno catalán y expertos juristas neutrales consideran que la votación es legal y legítima. Llevamos años reclamando a Madrid conversaciones y negociaciones, pero en lugar de dialogar Madrid prefiere emplear tácticas de intimidación y mano dura y se parapeta detrás de excusas legales en lugar de permitir la votación libre y justa que el pueblo catalán demanda. Las Constituciones han de ser documentos vivos que sirvan para adaptar las leyes a las necesidades de la ciudadanía mediante enmiendas. Desgraciadamente, el gobierno español ha anunciado su intención de bloquear cualquier enmienda destinada a hacer posible nuestra votación. 

Los catalanes nos preguntamos por qué España quiere impedir que la gente vote de manera pacífica y transparente. ¿Cómo podría ser de otra forma en una democracia europea del siglo XXI? En los tiempos modernos las cuestiones políticas se resuelven a través del diálogo y la negociación. Se acabaron aquellos días en los que unos pocos privilegiados decidían en nombre del resto. Por esa razón un grupo de preocupados ciudadanos catalanes ​​comprometidos con la democracia hemos decidido escribir este artículo para que el mundo sepa que todo lo que quieren los catalanes es poder votar. ¿Quién puede tenerle miedo a la la democracia? 

Firman:

Josep Guardiola, ex jugador y entrenador estrella del FC Barcelona, en la actualidad entrenador del Bayern Munich FC. 

Josep Carreras, miembro integrante de "Los Tres Tenores" junto con Plácido Domingo y Luciano Pavarotti y estrella operística de fama mundial 

Jordi Savall, violista, director de orquesta y compositor, una de las principales figuras mundiales en el campo de la música antigua, responsable en gran medida del renacimiento en los escenarios de los instrumentos de la familia de la viola y divulgador de la música medieval, renacentista y barroca.

Doctor Joan Massagué, investigador principal del cáncer en el Centro de Cáncer Memorial Sloan-Kettering de Nueva York 

Doctor Pol Antràs, profesor de Economía en la Universidad de Harvard, Boston 

Doctor Xavier Sala i Martín, profesor de Economía del Desarrollo en la Universidad de Columbia, Nueva York

No hay comentarios:

Publicar un comentario