sábado, 13 de septiembre de 2014

COMPLICIDAD INTERNACIONAL, LA COPA DAVIS SE SUMA A LA OCUPACIÓN ISRAELÍ


Inaceptable. Hasta donde llega el silencio cómplice internacional. Es posible aceptar en un torneo deportivo mundial a quienes generan terrorismo de Estado; invaden; matan centenares de niños, mujeres y ancianos; ocupan y destruyen raíces de otro pueblo. Es Israel quién debe ser admitido en la situación actual -responsable de crímenes de guerra- a participar en el repechaje del Grupo de la Copa Davis de tenis.

El italiano Francesco Ricci Bitti, presidente de la Federación Internacional de Tenis-FIT con sede en Londres, puede mantener su conciencia serena luego del genocidio de la operación militar israelí ‘Borde Protector’ que invadió la Franja de Gaza y en 50 días asesinó a 2176 palestinos, entre ellos, 610 niños con más de 11.700 heridos y convirtió a la Franja en 1 millón 200 mil toneladas de escombros producto de sus bombardeos contra aldeas, campos de refugiados, hogares de civiles, hospitales y escuelas.
Puede la FIT mantenerse insensible frente a la política israelí de judaización de Jerusalén, capital palestina y la colonización del fragmentado territorio palestino ocupado en 1967 plagándolo de asentamientos con ilegales fanaticos colonos judíos y muros de apartheid.


El resto del mundo es justo permanecer ciego y sumarse sin reparar en los daños históricos que siguen cometiendo desde hace 66 años deshumanizando a la víctima y ‘humanizando’ al verdugo. Países libres, democráticos y vanguardistas de los derechos humanos, como Argentina, va a jugar el próximo viernes 12 de septiembre a las 11:30Hs (horario estadounidense) con el equipo de la potencia ocupante israelí su repechaje por la permanencia en el Grupo para el Mundial 2015. Mientras, la comunidad internacional consternada deglute y convierte en mediático la habitual estrategia de victimización sionista de aceptar ‘dolorosamente’ trasladar la sede de Tel Aviv (capital israelí) al campo de juego del Sunrise Tennis Club de Florida, en Estados Unidos por la ‘inseguridad’ que viven.

Al parecer nadie piensa o poco importa la seguridad palestina bajo la bota militar israelí y la inseguridad que viven por estas horas los pueblos de Irak y Siria frente al grito de guerra del presidente de Estados Unidos, Barack Hussein Obama, premio Nobel de la Paz. Lamentablemente la FIT junto con las demás Asociaciones del mundo, incluyendo la Asociación Argentina de Tenis-AAT, en lugar de boicotear la presencia israelí como medio de presión para poner fin a la ocupación, la incentiva, potenciando su soberbia en el trágico desangrado del pueblo palestino.

A partir de lo irónico, el equipo nacional argentino es liderado por el ex tenista, actual capitán, Martin Jaite, argentino-judío, que confirmó a los tenistas Leonardo Mayer (27) un argentino de Corrientes, descendiente de alemán-judío, Carlos (Charly) Berlocq (31) argentino de la ciudad de Chascomus, Pcia de Buenos Aires y Diego Sebastián Schwartzman (22), argentino-judío nacido en Buenos Aires, entre otros, como singlistas para la serie que enfrentará a los peculiares tenistas israelíes, Jonathan Erlich (37) argentino-judío nacido en Buenos Aires, numero uno de la selección, Andy Ram (34) uruguayo-judío de Montevideo, número dos y Bar Botzer (20) israelí, entre otros.

Desde el desprecio por su pueblo de origen, ciudad y país de nacimiento, Elrich, en un reportaje en la sala de prensa del Sunrise Tennis Club por su calidad de ‘argentino’ y rival de su propio país al que abandonó, magnificó falazmente sus palabras expresando: “En Buenos Aires sabes que a la noche andas en auto por algunas zonas y te pueden robar, pero te acostumbras. En Israel podes caminar a las dos o tres de la mañana por la calle, con la billetera en la mano, que nadie te la va a robar…”. No justamente dicen lo mismo los palestinos con su patria robada. 

Un artículo de Suhail Hani Daher Akel, analista internacional y primer embajador del Estado Palestino en Argentina.  Escrito para Rebelión.

Azpijoko ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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