sábado, 13 de septiembre de 2014

APALEADOS HASTA LA MUERTE. EL VALOR DE LA VIDA DE UN CONGOLEÑO EN VIRUNGA.


El diario Telegraph de Reino Unido informa de que los soldados del ejército de la República Democrática del Congo han apaleado hasta la muerte a dos pescadores que vivían en el parque natural de Virunga , por protestar pacíficamente contra las prospecciones en busca de petróleo que la compañía británica Soco International realiza desde 2011 en este parque natural, declarado patrimonio de la humanidad en 1979 por la UNESCO. Los demás pescadores del pueblo congoleño de Nyakakoma se lo contaron al periodista británico que ha destapado la noticia, Martin Fletcher, cuando visitó el “remoto” poblado. De todos modos el artículo necesita que un cooperante de HRW lo corrobore, Ida Sawyer, investigadora de la organización en Congo, lo confirmó. Con palabras como “inaceptable” y “no se puede matar a los villagers por expresar su protesta de forma pacífica”, Ida denunció que no son los únicos, que otros pescadores y activistas también han sido agredidos. Las autoridades del parque “han abierto una investigación”, como siempre que Europa ve algo. Hasta que los europeos dejen de mirar, unos cuantos marearán la perdiz por allá sin animo real de llegar a nada, puesto que todo el mundo sabe qué ha pasado: lo de siempre. Por supuesto, el responsable de Soco en Congo niega cualquier responsabilidad por las acciones de los soldados congoleños. 

El parque natural de Virunga ocupa casi 8.000 kilómetros cuadrados de extensión en el este de la República Democrática del Congo. Es de un valor ecológico y biológico incalculable. Tiene especies animales raras, autóctonas, únicas, en extinción… montañas, un glaciar, volcanes, lagos, bosques, mesetas… Entre las especies en peligro de extinción que viven en el parque de Virunga están los emblemáticos gorilas de montaña. Fue para protegerlos a ellos por lo que el sanguinario rey Leopoldo I de Bélgica creó el parque nacional en 1925. En 1994 la UNESCO declaró el parque “en peligro” y así sigue en nuestros días. Desde 2008, el aristócrata belga, de educación británica, Emmanuel de Merode, es el director del Parque Nacional de Virunga. Antes de él no se conoce a ningún director, no eran de estirpe real belga, sino simples funcionarios del Instituto Congoleño para la Conservación de la Naturaleza, creada por Mobutu en 1969. Resulta doloroso para una observadora, cuánto más para cualquier congoleño, leer esta noticia por infinidad de motivos: 

  • Parece ser que el príncipe de Merode y su esposa, Louise Leakey, princesa de Hedwige de Ligne, ambos de las más antiguas e importantes familias aristocráticas franco-belgas, que probablemente amasaron sus fortunas a costa de la sangre congoleña y el saqueo de todo ese país y los vecinos, no quieren despegarse por amor profundo y verdadero a lo que es “suyo desde rancio abolengo”.
  • De Merode es tratado por los medios corporativos como un héroe que se ha enfrentado a la petrolera británica Soco para defender el Parque de Virunga en Congo. Algo que los congoleños no son capaces de hacer. Incluso sufrió un intento de asesinato en marzo de 2014. Recibió dos disparos de los que se ha recuperado y promete estar dispuesto a pasar el resto de su vida en ese lugar. Se presupone que los que le dispararon son salvajes hombres armados congoleños de cualquier pelaje, no la civilizada y pacífica petrolera británica, que ha admitido en varias ocasiones que su principal obstáculo es el noble blanco. Eso está claro…
  • El héroe de refinadas maneras -e inglés sin acento- es admirado mundialmente por defender a los gorilas de montaña, no a los congoleños que viven allí. De hecho, ha declarado abiertamente que si se permite a la petrolera británica Soco incumplir descaradamente la ley de respetar el parque, ello “fomentaría que los cuatro millones de pobres que viven allí puedan creer que tienen derecho a cultivar, cazar o hacer carbón y eso sería un desastre” para la conservación del parque. Intento ver ironía en sus palabras pero habla totalmente en serio… El diario británico insiste en que De Merode es muy apreciado y respetado entre los congoleños del parque, que las mujeres le han mostrado su más alto respeto cantándole una serenata y regalándole una cabra…dice el Telegraph…
  • Este hombre dice que las guerras civiles y la caza furtiva han estado a punto de acabar con el parque, menos mal que él ha decidido salvarlo. Ignorante de mí, yo supongo que seguro que la caza que casi acaba con la población de jirafas, elefantes, leones, búfalos cafre, hipopótamos etc, es la caza de los Blesa’s, reyes y príncipes europeos, porque creo, ignorante de mí, que los cazadores africanos valoran su entorno más que nosotros en Europa, por mucho que nos cueste creerlo. Si hay caza furtiva es por intereses ajenos (muy probablemente europeos) y externos a los 4 millones de lugareños, me apuesto algo.
  • Al parecer el ejército congoleño no es sobornado para quitar de en medio a los que se oponen a la exploración petrolera, lo hacen porque son así de salvajes, sin más. De hecho, el diario británico habla de ellos como los “supporters” de Soco, es decir como si fueran aficionados de fútbol. No están al servicio, ni contratados, ni pagados por Soco, solo son sus partidarios, simples seguidores, y ya se sabe cómo se las gastan los salvajes hombres congoleños… Nada que ver con que uno de los más altos ejecutivos de Soco sea un ex marine estadounidense de Tejas, Roger Cagle, que ya se sabe, los de su clase son amanerados blancos que, con mirada de ensueño, observan el hermoso paraje y desean solamente el bien de África con todas sus fuerzas, rogando a dios como única arma… El Telegraph dice “Es imposible estar seguro de quién, si es que hay alguien, dirige las acciones de los soldados”, pero el pobrecito Cagle “niega con vehemencia toda responsabilidad” de verdad de la buena. Ah, pues si es así, hay que creerlo…
  • Queda demostrado que desde hace siglos nada ha cambiado, la aristocracia goza disparando fusiles por África y poniendo firmes como dios manda a los “negros”, que solo son disciplinados si los gobierna un “blanco”, mucho más si es un belga, eh, hablamos del Congo. De Merode tiene bajo su mando a 680 rangers. Según el diario Telegraph, “ha convertido a los corruptos y desmoralizados rangers del parque en una fuerza disciplinada y bien armada” . Armados, como él mismo, con AK-47, -además de con lanza granadas, lanza cohetes, ametralladoras PKM…-, supongo que estos rangers también habrán maltratado a los pescadores y cultivadores o cazadores que cometen la insolencia de creer que tienen derecho a vivir en y de su tierra. Esto se puede deducir de las palabras del valeroso aristócrata cuando denuncia los peligros a los que se enfrenta él mismo: una vez, los soldados del ejército (los fans de Soco, gratuitamente, recuerden) le dispararon a él y a su patrulla “cuando se disponían a detener a unos pescadores ilegales”… es decir, ¡los 40.000 pescadores del lugar tienen prohibido pescar! Necesitan licencia de las autoridades del parque en pro del conservacionismo de su entorno privilegiado… privilegiado para otros…
  • El -seguramente letradísimo- ejecutivo de Soco, Roger Cagle, sostiene que la exploración petrolera de su compañía es legal porque “es un estudio científico” y la legislación congoleña prevé “una excepción para los estudios científicos”… a Soco le ha parecido normal. Vamos que no huele a nada raro… Además cuentan con un “arrollador” apoyo local que nada tiene que ver con el reparto de dinero efectivo, ni nada parecido a sobornos, regalo de armas y amenazas… cosillas que, como hemos dicho antes, es imposible saber quién está detrás…
  • Si alguien se pregunta por qué el Gobierno del Congo odia tanto su tierra que permite a los británicos buscar -y explotar- petróleo en el parque de Virunga, que pregunte quién manda en el parque, de dónde procede el dinero que lo mantiene desde tiempos de Mobutu: del británico Africa Conservation Fund, de la época colonial, y 6 millones de euros anuales de la Unión Europea. Ya se sabe, quien paga, manda.
  • El diario británico utiliza la desafortunada palabra “infestado” para explicar que el parque está lleno de grupos armados de diversa índole. El último el M-23, con el cual el valeroso aristócrata belga de sangre azul negoció hace unos meses, “para impulsar un frágil acuerdo de paz”… todo sea por la conservación de la naturaleza salvaje. Qué sacrificios tiene que hacer el príncipe belga, de verdad, hablar con hombres armados que ¡dios sabe quién habrá armado y con qué interesas! El inocente aristócrata y el inocente ejecutivo-marine tejano de Soco se tienen el cielo ganado… no saben ya qué hacer con los congoleños, empeñados en destruir su tierra, su medio de vida, su ecosistema, su familia, su sociedad…
  • Los cuatro millones de congoleños, más los miles de desplazados de los países colindantes Uganda y Ruanda, que, al igual que el parque, están “en peligro” desde 1994, no parecen preocupar mucho a nadie, es más, ¡estorban! Hombre, por favor, además de las actividades petroleras ellos encima quieren cazar, pescar y hacer carbon en el parque que carece de electricidad, pero bueno ¿y qué más?
Ahora en serio. Espero que nadie mal-interprete mi sarcasmo en este relato. Sé que he “radicalizado” los datos, leyendo entre líneas con ojos de una radical. Me desespera esta pestilencia a mentalidad colonialista del director del parque, el periodista, el periódico, los congoleños que aceptan el juego, los lectores que lo leemos con normalidad, sin vomitar, los que no vemos nada raro en toda la narración de las dos noticias enlazadas. Esto es una terrorífica manipulación, un retroceso. Subconscientemente hace considerar a los congoleños salvajes, los deshumaniza, como cuando se denuncian las violaciones sin relacionarlas con la guerra, ¡para convertir al hombre congoleño en salvaje! Desposeído de forma generalizada de todo amor por su familia, su país, su dignidad… ¡El mismísimo pueblo de Lumumba! ¡Qué ignominia! ¡Qué humillación! 54 años después de su “independencia”, es tan indignante la situación de algunos lugares de Congo que tienen derecho a resistirse pacífica ¡o violentamente! Un congoleño dijo a los periodistas “soy un insecto para ellos”... para los militares, los de la petrolera británica, los defensores de la vida salvaje del llamado parque patrimonio de la humanidad que por desgracia parece coincidir con mi casa, para los grupos armados extranjeros, para los grupos armados congoleños, para los políticos con intereses oscuros... para todos, mi vida vale lo mismo que la de un insecto. Y luego nos preguntamos de dónde nacen los terroristas…

Un artículo de Rosa Moro, en africaenmente.

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