lunes, 10 de marzo de 2014

LO QUE NO SE CUENTA SOBRE LA INMIGRACIÓN


15 muertos en Ceuta provenientes del África subsahariana. Entradillas que hablan de «avalancha». Propagandas de tinte xenófobo de fuentes policiales-gubernamentales que se reverberan en medios como El País: «30000 inmigrantes aguardan en Marruecos para saltar a Ceuta y Melilla». Noticias acompañadas de gráficos sobre el «cerco» a Ceuta y Melilla. Como si se tratase de una operación logística militar, donde organizaciones criminales asediasen con clandestinos nuestra fortaleza europea.

Comprender el drama de la inmigración exige mucho más que la información sesgada y descontextualizada que ofrecen, por lo general, los medios hegemónicos. Hay que preguntar por las causas que inducen a seres humanos a cruzar, a veces a pie, miles de kilómetros y a abandonar sus hogares -si los tienen. Sobre todo, ¿cuál es la responsabilidad del primer mundo en estas diásporas de la vergüenza? 

Las tres plagas de la pobreza 

Las regiones subsaharianas se hallan bajo el azote del hambre, el SIDA y la guerra. La extrema pobreza está en la raíz. Casi la mitad de la población vive con menos de 1,25 dólares al día, según datos del Banco Mundial. 19 de los 25 países más pobres del mundo pertenecen al África subsahariana.
De los más de 800 millones de personas subalimentadas en el mundo, 223 son del África subsahariana, con datos de la FAO. Y no se trata de hambres inevitables, sino del resultado de las opciones políticas como advierte el informe Acabar con el hambre está al alcance de nuestras manos, de Intermón Oxfam. 

Los recursos alimenticios y naturales son sistemáticamente expoliados por países del primer mundo. Por ejemplo, países europeos con España a la cabeza - 47 % de cuota en pesca demersal - agotan los recursos pesqueros de Senegal, reduciendo a mínimos la pesca artesanal que contribuye a disminuir la pobreza alimentaria.

Se ceden miles de hectáreas en Uganda a corporaciones de café alemanas, terrenos que no podrán utilizarse para el autoabastecimiento de las poblaciones. 63 millones de hectáreas acaparadas por los grandes capitales en un continente que se muere de hambre. Y un tercio de las tierras se dedica a la producción de agro-combustibles para la UE: 9100 litros de agua para producir un litro de biodiésel, lo que contribuye a su vez a la desertificación. 

Un continente golpeado por guerras civiles y genocidios, cuyos conflictos repercuten directamente en el agravamiento del hambre. Por ejemplo, el conflicto en Malí que generó una agudísima crisis alimentaria en todo el Sahel. En fechas recientes, el conflicto bélico en la República Centroafricana ha dejado a 2,6 millones de personas en un estado de precariedad absoluta. Incluso antes del conflicto, ya más de un millón de personas carecían de acceso regular a una alimentación mínima.

O la guerra civil endémica en la República Democrática del Congo, con 5 millones de muertos entre 1998 y 2003, en lo que se puede llamar una guerra por el Coltán, mineral raro -el 80 % de las reservas mundiales se hallan en el Congo- que se utiliza para fabricar chips de teléfonos móviles y otros dispositivos digitales. Responsabilidad de occidente en conflictos africanos que se ilustra en el documental Sangre en nuestros móviles

¿Qué papel juega Europa y sus «políticas para la paz». Vendemos armas a estos países en conflicto. En concreto, España vendió entre 2002 y 2010 más de 400 millones de euros en armas. Fue célebre el discurso crítico del fotógrafo Gervasio Sánchez al recoger el premio de periodismo Ortega y Gasset. La serie de fotografías por la que fue premiado, «vidas minadas», denunciaba los efectos de las minas antipersona que en gran parte fueron vendidas por nuestro país. 

Y los fabricantes de armas se vinculan directamente con los grandes bancos que financian a Textron, productor de minas antipersona (BBVA), o a Lockhedd Martin dedicada a fabricar bombas racimo (Banco Santander). 

El Ministro de Defensa del Estado Español, Pedro Morenés, fue consejero de Instalaza S. A., empresa dedicada a la fabricación de bombas racimo, y director ejecutivo de MBDA, fabricante de misiles que vende armas a 90 ejércitos del mundo. 

SIDA VIH. 26 Millones de personas lo padecen en África, con más de 1 millón de muertos al año de una enfermedad tratable. Mientras en el resto del mundo afecta a no más del 1% de la población de entre 15 y 49 años, en África ese porcentaje se eleva a casi el 5%. 9 de cada 10 nuevos casos de SIDA se diagnostican en África. En la región subsahariana, el porcentaje de población adulta con SIDA alcanza el 10%, y en algunos países como Namibia, Botswana, Zimbabwe y Swazilandia la proporción es pandémica : del 20 al 26%. El 70% de los niños infectados con SIDA en el mundo proceden del África subsahariana.

La relación entre SIDA y pobreza es palmaria. Un informe de la FAO advierte de que el 95% de los casos se inscriben en países en desarrollo, en concreto en las zonas rurales. Una plaga que no puede curarse, pero sí prevenirse y controlarse por medio de tratamientos cuyas patentes de las grandes farmacéuticas convierten en objeto de lujo imposible para los países en desarrollo.

Personas que son cosas amenazantes para nosotros

Nos llevamos las riquezas, los alimentos, y enviamos armas. Tal y como se refleja, con la crueldad de lo que ocurre, en el documental La pesadilla de Darwin (Sauper, 2005). ¿Por qué no contar esto cada vez que un inmigrante trate de cruzar el perímetro de seguridad de nuestro crystal palace? Los medios desinforman cuando presentan las noticias sin contexto, sin aclarar la responsabilidad de nuestros gobiernos, los grandes grupos de inversión y las multinacionales en la miseria del continente africano.

Sencillamente, no se habla de personas. El otro extranjero es un número. Sin derechos ni tan siquiera rostro que le singularice. Cosas a las que se dispara con balas de goma y de quienes se nos protege con cuchillas afiladas. Y es la estrategia de reificación de los medios la que apuntala la falta de empatía y sensibilidad hacia los desplazados de la miseria. Reducirlo todo a números y cifras. Suscitar miedo a esos pretendidos 30000. Lo extraño es que no se agolpen los 300 millones de hambrientos.

El lector y espectador de estas noticias fragmentarias y tendenciosas no puede llegar a imaginar las condiciones paupérrimas que obligan a huir o morir. Se discute con frivolidad sin reconocer el sufrimiento de los otros. Desde la distancia narcotizante y plácida del que observa y opina. Mentir por silenciamiento de los hechos relevantes para comprender el espesor del suceso: la estrategia inicua de los medios. 

No hay que asombrarse de la deshumanización mediática. Aquí, los que no migramos también somos concebidos como números y cifras en oscuras estadísticas. Consumidores solventes o parias indeseables para el capital y también para el gobierno. ¿Cómo esperar un trato diferente para los inmigrantes? 
 
 
Azpijoko ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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