lunes, 24 de marzo de 2014

DÍA MUNDIAL DE LA POESÍA ... Y LA HIPOCRESÍA



Para los amigos y amigas de la AHS y la UNEAC, y todos los que promueven la poesía y la cultura en general los 365 días del año

En 1999, durante la 30ª reunión de la UNESCO celebrada en París, se decidió proclamar cada 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía. A partir de entonces, coincidiendo con esta fecha, propios y extraños se lanzan a reivindicar la poesía; ese género literario tan hipócritamente nombrado como olvidado.

Hoy la poesía estará en boca de muchísima gente, incluida en la de los máximos responsables de la cultura en todas las instituciones; la prensa le dedicará amplio espacio, y habrá numerosas actividades –recitales etc.-, hasta que por fin se acabe el “Día”. Entonces, cumplido el “compromiso” adquirido, la poesía, como género literario nada eficaz para “alimentar” a los grandes beneficiarios de la economía de mercado, será arrojada al cubo del olvido hasta el siguiente 21 de marzo.

Como todo, en el sistema capitalista los libros también son mera mercancía. Para los que con el dinero única y exclusivamente buscan hacer más dinero, no importa la calidad o el interés cultural que estos alberguen en sus páginas; sólo les resultarán atractivos los que crean que pueden venderse en cantidades “satisfactorias”. Sobra decir que, salvo raras excepciones, la poesía queda al margen de sus mercantiles actividades.

Se entiende, pues, que la difusión de la poesía en los medios de comunicación dominados por el gran capital –más del 80%- brille prácticamente por su ausencia. Lo que ya no se entiende tanto –aunque se intuye- es el espacio tan nulo o escaso que los “otros medios” le dedican, con respecto a los demás géneros literarios.

Sean grandes o pequeñas, con las librerías pasa exactamente lo mismo. Siempre se ha dicho que la poesía es un género que apenas se vende, que por eso mismo los libreros casi no dedican esfuerzos a los autores de versos. Es cierto que se vende muchísimo menos que la narrativa –fundamentalmente la leen y la compran los propios poetas-. Pero, ¿mucha culpa de que esto suceda no la tendrán también los propietarios de las librerías? En mayor o menor medida, libros de poemas se siguen editando. ¿Cuántos se exponen en los escaparates y zonas visibles en comparación con los de prosa? Difícilmente se puede ir a una librería y comprar algo que previamente nadie ha anunciado y cuya existencia física está fuera del alcance visual del posible interesado. La cantidad de poemarios en los lugares de venta es escasísima, ridícula, insultante…, apenas perceptible. Resulta descorazonador entrar a estos establecimientos y, tras búsqueda exhaustiva, tener que preguntar por la sección de poesía, si es que en verdad ésta existe. Si ya es un género complicado, en cuanto a ventas se refiere, ¿cómo se va a vender en idénticas o parecidas cantidades que la narrativa si sale de la imprenta condenado al fracaso y al olvido?

En el mundo de la cultura la hipocresía también camina a sus anchas. Un año más, el Día Mundial de la Poesía sólo servirá para que, aprovechando el impacto mediático de la jornada, no pocos individuos que el resto del año la marginan descaradamente se coloquen en la solapa alguna medalla.

Un artículo de Paco Azanza Telletxiki

Autor del blog: http://baragua.wordpress.com

Azpijoko ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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