viernes, 7 de febrero de 2014

MARCHAS DE LA DIGNIDAD, EL 22 DE MARZO


"Marchas de la dignidad".  Así se llama la iniciativa del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) que pretende hacer confluir en Madrid el día 22 de marzo a varias columnas de trabajadores y de parados que saldrán de varias ciudades del estado español.  Los objetivos de estas marchas se resumen en tres consignas: "Trabajo digno o Renta Básica", "No al pago de la deuda" y "Casa y Servicios Públicos para todos"

Se han sumado a la convocatoria, entre otras organizaciones y colectivos de ámbito estatal, "Alternativas desde Abajo", CGT, Comité Confederal de CNT-AIT, Confederación Intersindical, "Construyendo la izquierda", Frente Cívico-Somos Mayoría, Izquierda Unida, Izquierda Anticapitalista, Izquierda Castellana, Rebelión.org, Cronicapopular.es, Red de Solidaridad Popular, Red Roja, Socialismo 21 y la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE).

En la presentación de estas marchas, las activistas de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH) Raquél Rubio y Gemma Palomo señalaron públicamente que "hay un ataque global contra nuestros derechos", recordando que "cuando las leyes son injustas, hay que desobedecerlas".

En el acto de presentación de las marchas también se remarcó el hecho de que en 2013 la tasa de paro juvenil superó por primera vez el 55% de la población activa. La partida destinada por el Gobierno al Plan de Empleo Juvenil totalizó 3.500 millones de euros (para el periodo 2013-2016), al tiempo que se invirtieron 20.000 millones de euros en "tapar" el agujero de Bankia. "No tienen ninguna vergüenza", señaló Héctor Illueca, miembro del Frente Cívico-Somos Mayoría de Valencia. ¿Consecuencias? En el tercer trimestre de 2013, según los datos del Banco de España, la deuda del conjunto de administraciones públicos sumaba 955.000 millones de euros (93,4% del PIB). Recuerda el miembro del Frente Cívico que economistas de toda solvencia consideran que la deuda es impagable. Ante el panorama descrito, "lo primero que hemos de hacer es aceptar que esto es una guerra; lo dijo hace tiempo un editorial del diario Expansión: "Los mercados quieren sangre". Por descontado, la sangre obrera. Y en una guerra, o hay compromiso, organización y lucha, o no hacemos nada", concluye el coautor de "El Huracán neoliberal".


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