miércoles, 15 de enero de 2014

LA DEUDA PÚBLICA ESPAÑOLA O CÓMO ESTAFAR A LA CIUDADANÍA


Son muchas las cifras que se barajan, pero probablemente la más realista sea aquella que sitúa la deuda pública española en el entorno del 97% del PIB español a primeros del presente 2.014.  Esto es así por que el Estado español, atrapado por una demencial espiral, no puede ni quiere dejar de endeudarse, y además a unos altos tipos de interés.

La demencial espiral a la que me refiero tiene su epicentro, cómo no, en la banca y en el Banco Central Europeo (B.C.E.).  Fijáos bien en la jugada de estos delincuentes de cuello blanco y corbata: una parte de los impuestos que pagamos tod@s l@s ciudadan@s europe@s tiene como destino las arcas del BCE, es decir, que dicha entidad se financia con nuestros impuestos.  Sin embargo, el Banco Central Europeo, en lugar de prestar dicho dinero a los Estados lo que hace es prestárselo a la banca privada.    El tipo de interés al que se lo presta a la banca privada oscila entre el 0,5% y el 1%.  Ésta, la banca privada, con estos fondos adquiere deuda soberana. En el caso del estado Español, la banca privada compra deuda al estado a un tipo de interés que puede oscilar entre el 3% y el 8%.  ¿Qué quiere decir ésto? Que la banca privada hace un negocio redondo, ya que no asume riesgo alguno y además se embolsa miles de millones de euros tan sólo en intereses; y sin haber arriesgado ni un sólo euro propio.

Mientras tanto, el consumidor final, los asalariados y las pymes siguen sufriendo la sequía crediticia y además a costa de que parte de sus recursos, vía impuestos, estén siendo empleados para la especulación y para el maquillaje de los estados financieros de la gran banca.

Juan García Ballesteros, presidente del colectivo Prometeo y miembro del Frente Cívico Somos Mayoría hace una lectura muy correcta de la situación cuando afirma que "para no hipotecar y dejar sin el futuro a varias generaciones y, demostrado que la deuda española es odiosa, ilegítima, tenemos que negarnos a pagar dicha deuda", y para ello cita al derecho internacional cuando afirma que la "Deuda odiosa, deuda execrable o deuda ilegítima es la teoría jurídica, puesta en práctica numerosas veces a lo largo de la historia, que sostiene que la deuda externa de un gobierno contraída, creada y utilizada contra los intereses de los ciudadanos del país, no tiene por qué ser pagada y por tanto no es exigible su devolución".

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